Editorial Nº79 - 3 de junio del 2026

03.06.2026

Crisis del régimen: el derrumbe de Milei, el peronismo y la política de la izquierda reformista

Editorial Nº79 - 3 de junio del 2026

Por: nuevo PST


Muchas veces, cuando afirmamos que el gobierno de Milei se derrumba y que incluso puede llegar a caer, se nos objeta que no hay una gran huelga general o un levantamiento de masas o siquiera una fuerza opositora capaz de enfrentarlo de manera consecuente. Y es cierto: hoy no vemos ninguno de esos fenómenos desarrollados plenamente. Sin embargo, nosotros no nos referimos a un hecho puntual de magnitud, sino a una combinación de factores que, actuando en conjunto, están erosionando las bases de sustentación del régimen. Veamos algunos cuales son.

  1. Crisis económica mundial
    Nos encontramos frente a una de las mayores crisis de la historia del capitalismo. Este proceso se expresa en una tendencia global a la estanflación, es decir, la combinación de estancamiento económico e inflación. Para restaurar sus niveles de rentabilidad, el capital necesita destruir fuerzas productivas a una escala superior a la observada tras la Segunda Guerra Mundial y profundizar la explotación de la clase trabajadora mundial, acercándose a las condiciones laborales que predominan en países como China, Vietnam o Indonesia.
    Por otra parte, desde la crisis del 2008 las principales potencias capitalistas han recurrido de forma sistemática a los salvatajes económicos para salvar de la quiebra a las corporaciones mundiales. Con cada uno de estos salvatajes —que ya van por la quinta ronda— se emite una masa descomunal de dinero sin respaldo que hunde al mundo en la inflación. Argentina es un eslabón más de la crisis capitalista mundial, razón por la cual le resulta imposible derrotar a la inflación por su propia cuenta.
  2. Crisis estructural de la Argentina
    La economía argentina se sostiene principalmente sobre el agro, el petróleo, el gas y la minería, sectores que emplean apenas una cuarta parte de la población económicamente activa. Estos sectores posibilitan un importante flujo de dólares, es por esto que el gobierno se apoya en ellos en detrimento de la industria, mientras que introduce al país en una importante recesión para planchar el dólar y así estabilizar la inflación.
    Este plan solo se puede llevar adelante destruyendo las fuerzas productivas del país: paralizando la construcción, cerrando miles de fábricas, comercios, frigoríficos, etc. Atentando, inclusive, con la propia infraestructura que requieren los sectores privilegiados por el gobierno: se dejan de mantener los puertos, las rutas, los aeropuertos, etc.
    Esta estructura productiva revela una contradicción profunda: millones de personas quedan excluidas de un mercado laboral cada vez más reducido. Lejos de revertir esta tendencia, las políticas de apertura comercial y desindustrialización impulsadas por el gobierno de Milei la profundizan.
  3. Derrumbe del gobierno imperialista de Donald Trump
    El gobierno de Donald Trump, principal aliado de Milei, se encuentra en uno de sus peores momentos. La inflación, el desempleo, las movilizaciones multitudinarias que derrotaron las políticas racistas del ICE y la derrota en la guerra de Irán han provocado que la imagen del presidente estadounidense y mayor representante de la "ultraderecha mundial" caiga a mínimos históricos. Todo apunta a que perderá las elecciones de medio término, lo cual representa un gran golpe para Milei que sobrevivió dos veces a su caída gracias a los salvatajes del gobierno de Trump.
    El primero de ellos ocurrió dos meses después de que estallara el escándalo por la estafa $LIBRA, mediante un préstamo de 20.000 millones de dólares por parte del FMI; el segundo fue tras la caída frente al peronismo en las elecciones bonaerenses, con la compra de bonos argentino por un total de 20.000 millones de dólares por parte del Tesoro Norteamericano.
  4. Ruptura con los partidos burgueses tradicionales y con la democracia burguesa
    Hay un enorme proceso de resistencia que se desarrolla de forma pasiva y que se manifiesta en la baja participación electoral y un crecimiento masivo del voto en blanco y nulo. Los sectores populares que lo encabezan ya no creen en la democracia burguesa, rompen con todos los partidos burgueses y no depositan ninguna expectativa en las próximas elecciones.
    Una gran bronca está creciendo "por abajo". Se percibe en las calles, en los lugares de trabajo, en los comercios, en los medios de comunicación y en las redes sociales. Muchas de estas personas quizás nunca hayan participado de una movilización, pero manifiestan un rechazo cada vez más abierto al gobierno y consideran que la situación actual resulta insostenible.
    En su conjunto, nosotros llamamos a este fenómeno Revolución Política.
    Algunos sectores del activismo observan este fenómeno con escepticismo porque aún no se traduce en grandes acciones de masas. Pero se equivocan en tal apreciación, debemos tomar muy en serio este proceso. Nuestros enemigos de clase —la burguesía y el gobierno— al igual que la izquierda reformista —en un lamentable papel— tomaron nota de la crisis y adelantaron la campaña electoral para poder descomprimir la situación. El descontento crece y ellos saben muy bien que cualquier cosa puede desembocar en un estallido social.
  5. Crisis del peronismo
    Dentro de la revolución política el principal proceso es el rompimiento de las masas con el peronismo. Durante más de 70 años esta fuerza política patronal ha sido el principal caudillo de la clase obrera. En las últimas décadas gobernó administrando la crisis capitalista, siendo el principal responsable del crecimiento la pobreza, la precarización laboral, la inflación y la corrupción. Este partido burgués no da señal alguna de reconstrucción, por el contrario, cada vez se hunde más. Hoy día es la sombra raquítica de lo que fue, y lo seguirá siendo, aún con un hipotético triunfo de Kicillof.
    La llegada al poder de Javier Milei fue consecuencia directa del fracaso de los gobiernos peronistas. Hoy, mientras millones de personas enfrentan salarios de miseria, desocupación, precarización laboral, desigualdad social, crecimiento del narcotráfico y femicidios, el peronismo solo se dedica a disputar candidaturas, aparatos y recursos del Estado, sin mover un dedo contra el gobierno oficialista.
    El caso reciente del femicidio de Agostina Vega en Córdoba 
    (leer más aquí), vinculado al poder y punteros del PJ, muestra que tan podrido está este aparato, cuyos dirigentes y punteros políticos siempre han estado vinculados a la trata, la prostitución, el juego y el narcotráfico.
    Tanto el peronismo como La Libertad Avanza representan distintas variantes de administración del mismo sistema capitalista que solo beneficia al 1% más rico de la población. A su vez, la burocracia sindical y la izquierda reformista —FIT-U y sus satélites— se subordinan políticamente al peronismo, actuando como contención frente descontento social.
    Las masas comienzan a sacar conclusiones de esta experiencia: la salida no pasa por ninguna de las variantes de los partidos patronales ni por sus disputas internas, sino por la organización independiente de los trabajadores y el pueblo, de las mujeres y de la juventud para enfrentar el ajuste y luchar por una verdadera transformación de la sociedad.
  6. Crecimiento de la movilización
    Existe un fenómeno particularmente progresivo que se desarrolla principalmente en las provincias: las movilizaciones autoconvocadas. Este proceso tiene como protagonistas a docentes, trabajadores estatales e incluso las bases de la policía, aunque también se ha manifestado en la provincia de Buenos Aires —como ocurrió con el paro autoconvocado de camioneros—. Todo este movimiento tiene en común el rompimiento con la burocracia sindical y los partidos tradicionales —incluida la izquierda reformista—, llegando incluso a plantear consignas como la de desindicalización.
    Este crecimiento también se manifiesta en movilizaciones nacionales que tienen una alta presencia de partidos políticos opositores. Como por ejemplo la última marcha universitaria que, a pesar de estar fuertemente "aparateadas" por el peronismo, los radicales y la izquierda reformista, cuentan con una gran simpatía y el apoyo de grandes sectores de la clase media y la clase obrera.
  7. Crecimiento de la desigualdad y del malestar social
    La pobreza no deja de crecer en todo el país, ya sea en la clase obrera como en amplios sectores de clase media. Para apaciguar la situación y evitar estallidos sociales y saqueos en los barrios populares, el gobierno de Milei expandió los planes sociales como nunca, llegando a los 6 millones, el doble que con Alberto. La asistencia directa a los sectores más vulnerables fue la única política de ingresos que logró ganarle de manera sostenida a la inflación oficial.
  8. Internas del gobierno y corrupción:
    Por último hay una crisis al interior del oficialismo que se expresa en las diferentes internas políticas. La corrupción y las diferentes disputas internas están desgarrando al gobierno y en ese sentido todo el aparato opositor se apresura a conformar una alternativa electoral.
    Esta crisis también se refleja en sectores de la propia burguesía, especialmente en fracciones vinculadas a la industria, que comienzan a distanciarse del gobierno y a respaldar alternativas opositoras. Se trata de un proceso que evidencia fisuras cada vez más profundas dentro de las clases dominantes y que contribuye a agravar la inestabilidad política general.

Ahora que tenemos un marco completo de la crisis podemos decir que estamos en condiciones de analizar la política de la mayoría de la izquierda reformista, principalmente del FIT-U y de su mayor representante, el Partido Socialista de los Trabajadores (PTS).

Marcha Federal Universitaria
Marcha Federal Universitaria

¿La izquierda puede gobernar y llegar al socialismo por la vía electoral?

El adelantamiento de la disputa electoral ha abierto un debate en el activismo y en los medios de comunicación acerca de si la izquierda puede llegar a gobernar. Esta discusión comenzó a partir de los resultados de las últimas encuestas, que indican un crecimiento en la intención de voto hacia el FIT-U, así como una mayor valoración de la figura de Myriam Bregman, quien aparece encabezando los rankings de imagen positiva.

Esto último no puede tomarse demasiado en serio si tenemos en cuenta que, en 2023, esa misma lista era encabezada por Rodríguez Larreta, con un 49% de imagen positiva y un techo electoral del 42%, por delante de Milei y Massa. Lo que sí debemos tomar muy en serio es el debate en sí, ya que un análisis minucioso permite descubrir la verdadera política de estas organizaciones.

Para abordar esta cuestión vamos a partir de una entrevista que María O'Donnell y Ernesto Tenembaum le realizaron a Myriam Bregman en el canal de YouTube Cenital.

En dicha entrevista, Bregman afirma que "si el proceso es a través del voto y la gente confía en ese mecanismo, hay que llevar eso hasta el final". Con esta frase les está diciendo a las masas que la izquierda puede llegar al poder y construir el socialismo por la vía electoral. Queremos dejar en claro que no existe ninguna posibilidad de que eso suceda. La izquierda puede realizar una buena elección, conquistar más bancas en el Congreso y ampliar su representación parlamentaria, pero nada más.


El sistema electoral es un fraude organizado por el Estado burgués, que impide que los partidos de izquierda, ya sean revolucionarios o reformistas, lleguen al poder. Basta con señalar un ejemplo: es imposible que la izquierda tenga un fiscal en cada mesa de votación que garantice el control efectivo del proceso electoral. Para ello se necesita un aparato millonario, como el que poseen los partidos burgueses —La Libertad Avanza, el peronismo, el PRO, entre otros—, capaz de actuar en cada pueblo, ciudad y provincia del país.

Pero incluso si suponemos que la izquierda llegara al gobierno, la burguesía movilizaría al ejército y, en cuestión de días, se produciría un golpe de Estado. No existe otra forma de enfrentar una situación semejante que no sea mediante la construcción de organismos de poder dual dirigidos por los trabajadores y el pueblo, como los soviets en Rusia o los cordones industriales en Chile. Sin embargo, para la izquierda reformista del FIT-U parece ser más importante sumar diputados que construir el poder de la clase obrera.

La otra falsedad contenida en esa frase es la idea de que la "gente confía" en el "mecanismo" del voto. Desde 2021 viene creciendo en Argentina la abstención, el voto en blanco y el voto nulo. En las últimas elecciones votó apenas el 67% del padrón electoral, la participación más baja desde el retorno de la democracia en 1983 para unos comicios legislativos de medio término. Como señalamos al comienzo, existe un proceso de ruptura de amplios sectores de las masas con la democracia burguesa. Bregman, en cambio, llama a confiar en ella.


Más adelante sostiene que hay que "hacer una Asamblea Constituyente, que sea libre, que sea soberana y que trate todos los problemas del país". La Asamblea Constituyente es la institución burguesa más democrática que puede ofrecer un régimen democrático burgués. Sin embargo, lo que Bregman omite aclarar es que, al igual que las elecciones, también constituye un mecanismo dominado por la burguesía. No hay forma de derrotarla en ese terreno cuando cuenta con todos los resortes del Estado para ser mayoría, además cuenta, nada menos, que con el respaldo del ejército. En otras palabras, lo que Bregman plantea es que, en caso de ganar las elecciones, terminaría devolviéndole el poder a la propia burguesía.

Más adelante afirma: "Lo que nosotros queremos hacer es discutir todas y cada una de esas medidas. Por ejemplo, qué hacer con la vivienda ociosa. Pero eso se hace en Berlín, eh. No en el socialismo". Lo que intenta transmitir es que el gobierno de Die Linke en Alemania habría logrado resolver el problema de la vivienda, o al menos adoptar medidas correctas sin necesidad de romper con el capitalismo.

Sin embargo, esto es falso. En Alemania, la crisis habitacional afecta a millones de personas y obliga a más de 9,5 millones a vivir en condiciones precarias. Además, el plan impulsado por el canciller Olaf Scholz para construir 400.000 viviendas por año terminó siendo un fracaso.

No existe ninguna posibilidad de que el capitalismo resuelva el problema de la vivienda, y mucho menos en el marco de una crisis crediticia internacional. Al mismo tiempo que les vende ilusiones a las masas, Bregman reproduce una orientación similar a la utilizada por el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, cuyo principal eje de campaña fue congelar durante cuatro años los aumentos de alquiler en los apartamentos de renta controlada (Freeze the Rent), que representan aproximadamente un millón de viviendas, es decir, cerca del 40% del total de unidades de la ciudad (leer más aquí).

En resumen, todo el discurso de Bregman está atravesado por una serie de falsedades que, al mismo tiempo, buscan dejarle en claro a la burguesía que, si alguna vez llegara al poder, no sería para construir el socialismo, sino para preservarle el dominio. El PTS no lucha por el poder de la clase obrera; se limita a hacer campaña electoral.

El PTS y el FITu reproducen la misma política que la DSA de EEUU

Frente al agravamiento de la crisis del gobierno y al corrimiento hacia la izquierda de amplios sectores de las masas, el PTS propone conformar "comités junto a Myriam Bregman". Este tipo de construcción "por arriba" puede resultar válida para un partido burgués como el de Milei, pero no tiene nada que ver con la construcción de un partido revolucionario. De hecho todos ellos han dejado de agitar las consignas de poder, como la que clama "por un gobierno obrero y popular".

Un partido revolucionario tiene la obligación de insertarse en el seno de la clase obrera, en sus fábricas y sindicatos, para ganarse a sus sectores más avanzados. Se trata de un proceso que requiere un trabajo paciente y sostenido, pero que, sobre todo, solo puede desarrollarse mediante la más amplia democracia obrera.

Zohran Mamdani
Zohran Mamdani

En sus 38 años de existencia, el PTS no ha logrado dirigir los principales sindicatos ni conquistar una influencia decisiva en la clase obrera. La razón principal es que nunca desarrolla la democracia obrera; por el contrario, ha aplicado sistemáticamente una política sectaria y oportunista que condujo al fracaso a numerosos conflictos. Sin embargo, este no es un problema exclusivo del PTS. Es la misma orientación que comparten todos los partidos del FIT-U; es la misma política que llevaron adelante en FATE y cuyos resultados están hoy a la vista (leer más aquí).

Esta política oportunista y desesperada tiene mucho en común con la orientación de los Socialistas Democráticos de América (DSA) en Estados Unidos. Esta organización impulsó la llegada al gobierno municipal de Nueva York de Zohran Mamdani, miembro del imperialista Partido Demócrata estadounidense, mediante una de las mayores operaciones de campaña política que haya conocido la ciudad.

La estrategia central de Mamdani fue el reclutamiento masivo de voluntarios para recorrer los barrios puerta a puerta. La campaña comenzó con un núcleo reducido de aproximadamente 27.000 personas y terminó movilizando cerca de 100.000 voluntarios hacia el final del proceso electoral. Esta política de "construcción paralela", promovida por la Internacional Progresista, encaja perfectamente con la realidad de los partidos del FIT-U, cuya inserción en la clase obrera y en las masas es extremadamente limitada. Los "comités de apoyo a Myriam Bregman" constituyen un intento desesperado de reproducir esa misma política burguesa.

Campaña del PTS por los "comités de apoyo a Myriam Bregman"
Campaña del PTS por los "comités de apoyo a Myriam Bregman"

El FIT-U le plantea al activismo que, frente a la crisis terminal del gobierno, la tarea central consiste en construir comités de apoyo al PTS y a sus principales figuras, como Myriam Bregman y Nicolás del Caño. Nosotros nos oponemos a esta política. La salida no pasa por fortalecer el aparato partidario del PTS, sino por enfrentar a la burocracia sindical; no pasa por organizar campañas electorales permanentes, sino por impulsar la movilización que hoy llevan adelante docentes y estatales autoconvocados en distintas provincias, enfrentando tanto a la burocracia sindical como a las direcciones peronistas.

La salida es desarrollar organismos genuinos de doble poder dirigidos por la clase obrera y fortalecer la organización independiente de los trabajadores. La salida es preparar las condiciones para un nuevo Argentinazo.

Los demás partidos del FITu presionan al PTS por los cargos

A partir de su remontada en las encuestas el PTS intenta maniobrar para desprenderse del FIT-U y utilizar el "ascenso" de la figura de Bregman en beneficio propio para construir un nuevo partido o reforzar el propio. Los demás partidos del FIT-U salieron a responder a la maniobra poniendo como centro la proclama de que la izquierda debe gobernar. Sin embargo toda esta discusión es falsa, en realidad se trata de un reclamo, le dicen al PTS que "no se corte solo, queremos nuestra parte en el reparto de las bancas".

Es por esto que Izquierda Socialista llama a una "convocatoria urgente a reunión de la mesa del FITu" donde —entre otros— plantea discutir "la propuesta de las compañeras y compañeros de la dirección del PTS que se está difundiendo públicamente sobre la construcción de un "Movimiento por un Partido de la Nueva Clase Trabajadora" y que hasta ahora no ha sido traída por el PTS a esta mesa", y sigue "Nos preocupa la reiteración de acciones políticas unilaterales por parte de la dirección del PTS" (...) "la decisión de lanzar esta campaña por un nuevo partido sin siquiera tener la posibilidad de saber de qué se trata y qué papel tendrían las demás fuerzas del FIT-U."


¿Y por qué decimos que la discusión en torno a si la izquierda debe gobernar es falsa? Una vez más Izquierda Socialista nos da la respuesta. Este partido reformista sabe perfectamente que es imposible llegar al socialismo por la vía electoral, miente cuando dice que "la izquierda puede y tiene que gobernar". Así lo acabaron de confirmar en Bolivia, dónde una revolución obrera está acorralando al gobierno capitalista de Rodrigo Paz Pereira (leer más aquí). Allí llaman a la Central Obrera Boliviana a tomar el poder para luego cederlo nuevamente para "una convocatoria a elecciones democráticas y libres", en otras palabras: para devolverle el poder a la burguesía.

En el mismo sentido se ubicó el MST que realizó un congreso de cuatro días (¡!) para tener como resolución principal la integración a los comités de apoyo a Myriam Bregman. El Partido Obrero sigue la misma línea solo que con diferencias cosméticas: en su 30º congreso resolvió "plantearles a todos los partidos del FITU la convocatoria a comités en común en los lugares de trabajo, estudio y en las barriadas populares y que concluya en una Asamblea Nacional del FITU para impulsar las luchas y debatir un programa de salida a la crisis actual".


Todos estos partidos se han adaptado al régimen burgués. En el fondo, y a pesar de sus diferencias, comparten la misma política del PTS. Incluso partidos marginales como Vía Socialista o Convergencia Socialista le están diciendo al PTS que la izquierda debe gobernar por la vía electoral. Como explicamos más arriba, no hay ninguna posibilidad de que esto suceda. Distinto sería el caso de que formaran un frente popular en alianza con sectores de la burguesía como el peronismo, pero para que esto suceda tendrían que profundizar aún más su descomposición, algo que no descartamos que suceda más adelante.

¿Cuál es la salida?

La izquierda del FIT-U lleva más de 10 años teniendo como prioridad la política electoral en detrimento de la construcción en el seno de la clase obrera. Estos partidos ya no dirigen nada importante y lo poco que dirigen lo llevan a la derrota. Su inserción en la clase obrera es casi nula, incluso vienen sufriendo un deterioro sostenido en la cantidad de militantes. Han abandonado la construcción sana con finanzas autónomas del Estado y han aumentado la cantidad de militantes rentados.

Esta política reformista y socialdemócrata los ha convertido en dependientes del aparato estatal, si se los priva de los ingresos del Estado sus partidos se derrumban. Es por esto que cuando las masas van hacia la izquierda, rompiendo con la democracia burguesa y poniendo en crisis al régimen, el FIT-U y sus satélites hacen todo lo contrario: adelantan la campaña electoral —superando incluso a la burguesía—, llevan la política al parlamento, van a la justicia burguesa para presentar amparos cada vez que hay un despido, llevan los conflictos al arbitraje de la conciliación obligatoria, etc.

Sin embargo, hay un gran avance en la conciencia de las masas: la mejoría de la imagen de Myriam Bregman es un reflejo de esto. Pero también lo es el crecimiento de los movimientos de autoconvocados, que en vez de confiar en las elecciones salen a enfrentar al gobierno en las calles dando un gran ejemplo de democracia obrera e independencia de clase. Lo mismo debemos decir de un importante sector de la población que en las últimas elecciones ha decidido no ir a votar o votar en blanco o nulo. A todos estos sectores que rompen con la democracia burguesa y que no ven salida en esperar a las elecciones 2027 nos tenemos que dirigir, es nuestro deber como revolucionarios el darles una salida.

Nosotros no engañamos a las masas con una salida socialdemócrata como es la vía electoral. Para derrotar a Milei, terminar con el hambre, la pobreza y la desigualdad capitalista, los trabajadores y el pueblo deben luchar por imponer su propio gobierno. Hay que apoyar la lucha de los movimientos autoconvocados, e incentivar a que formen sus propios organismos de poder. No hay que "imponer desde arriba" como hace la izquierda reformista. Tenemos que impulsar cada vez más la democracia obrera para arrebatarle a la podrida burocracia sindical los sindicatos y las centrales obreras.

Para impulsar esta tarea te invitamos a ser parte de nuestro partido, el Nuevo-PST.

  • ¡Abajo el gobierno capitalista de Milei!
  • ¡Abajo el peronismo capitalista en cualquiera de sus variantes!
  • ¡Ningún apoyo a los "comités junto a Myriam Bregman"!
  • ¡Impulsemos la democracia obrera y que los trabajadores decidan cuáles son sus organismos de lucha!
  • ¡Por un nuevo Argentinazo! ¡Hagamos como en Bolivia!
  • ¡Por un gobierno obrero y popular!



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