Justicia por Agostina y todas las víctimas de la violencia machista, patriarcal y capitalista

02.06.2026

El 28 de mayo apareció en El Dorado, Misiones, el cuerpo sin vida de Dulce Candia, la cual estaba desaparecida desde el 17 de mayo. Dos días después -el sábado 30 de mayo- se encontraron los restos de Agostina Vega en Córdoba y ese mismo día, Noelia Rivero fue asesinada por su novio en la localidad de Temperley, en Buenos Aires. Según el Observatorio "Mujeres, Disidencias y Derechos" ya ocurrieron más de 100 femicidios en lo que va del año

Mientras, continúan desaparecidas Delicia Mamani Mamani en Córdoba, Ludmila Abigail Sánchez Kloster en Rosario, Ludmila Quintana, Miranda Nicol y Dornelles de Souza Natalí Jazmín en Corrientes, Camila Maidana en Chubut, Camila Farray Sánchez en Buenos Aires. Esto sólo en las últimas semanas, que se suman a miles de mujeres y niños desaparecidos anteriormente.

¿Por qué ocurren estos crímenes horrorosos?

En una sociedad dividida en clases antagónicas, basada en la producción e intercambio de mercancías para obtener ganancias, la clase obrera es también una de ellas, la mercancía más valiosa, pero mercancía al fin, que se compra, vende o alquila de acuerdo a las necesidades del mercado capitalista. En este tipo de sociedad es inevitable que los sectores históricamente oprimidos por el sistema patriarcal (mujeres, niños y diversidades sexuales) sean considerados cosas, que se pueden usar y descartar. Se reproduce en el plano de las relaciones humanas, la misma lógica de la compra venta de mercancías para su uso, disfrute y descarte que ordena la sociedad desde el punto de vista económico.

Esta estructura social es la base de la violencia de género, de la pedofilia y de la prostitución, fenómenos íntimamente emparentados y que atraviesa todos los estratos sociales pero cuya mayor virulencia la sufren las clases sociales más bajas. La crisis capitalista en el mundo y en Argentina profundizan y agravan esta situación, en la medida que crece la descomposición social, la ruptura de lazos familiares y sociales, la miseria, la desocupación y la delincuencia.

Por eso, la lucha contra estos males no puede limitarse a la creación de leyes o el establecimiento de ministerios de la mujer o de la igualdad, ya que unas y otros son cooptados y esterilizados por quienes detentan el poder económico y se benefician de estas desigualdades para perpetuar sus privilegios de clase y de género.

La lucha contra el machismo, los femicidios, la prostitución y todo tipo de opresión y explotación es una lucha que debemos dar en todo momento, pero con la perspectiva de la abolición de las clases sociales y el establecimiento de una sociedad verdaderamente humana, igualitaria y fraterna. Para ello hay que acabar con el capitalismo y sus defensores.



El rol nefasto del peronismo

Cuando el kirchnerismo, el movimiento feminista burgués y la izquierda reformista del FTU-U y y sus satélites atribuyen cada femicidio a los discursos de odio de Milei, sencillamente engañan al pueblo en beneficio de embellecer y fortalecer a un sector patronal, concretamente al peronismo, para que vuelva al poder en Argentina.

Obviamente que hay que repudiar el discurso reaccionario de Milei, ese personaje bizarro y payasesco cuya llegada al poder solo puede explicarse por el enorme repudio de las masas al peronismo y al resto de los partidos patronales. Pero las estadísticas demuestran que la cantidad de femicidios en Argentina permanece estable desde hace muchos años, en cifras altísimas, con variaciones muy lentas a la baja y a la alta, en todos los gobiernos, incluso registrándose para el año 2025 una ligera baja con respectos a los años anteriores. Veamos el siguiente cuadro tomado del sitio Chequeado con base en las estadísticas de la Oficina de la Mujer de la Corte Suprema de la Nación, 29-05-2026



Es que, gobierne el liberal Macri, el "feminista" Alberto Fernández con Cristina o el ultraderechista Javier Milei, las bases económicas y sociales que explican estos crímenes permanecen inalteradas.

Pero no sólo eso, el peronismo aparece como un factor decisivo en la participación y encubrimiento de la violencia contra las mujeres, en las redes de trata, de narcotráfico y de delincuencia común. Esto, a lo largo de las últimas décadas y en todo el territorio nacional.

En Córdoba, está muy claro para toda la población los estrechos vínculos de Claudio Barrelier -el asesino de Agostina- con el poder político a través de su conexión con el concejal Ricardo Moreno (jefe de las 62 Organizaciones de Córdoba), con el intendente Passerini y con el gobernador Llayrora. Un elemento turbio, un lumpen desclasado (aunque formalmente empleado de la Municipalidad), un mandadero para trabajos sucios y un reclutador de mujeres y niñas para el negocio de la prostitución. Tan protegido estaba que apenas un año atrás había atacado a otra joven que logró huir del mismo domicilio donde asesinó a Agostina. En esa ocasión, tras veinte días preso, fue liberado por otro lacayo del poder -el fiscal Iván Rodríguez- a través de una fianza millonaria pagada por sus protectores del peronismo.



Esos vínculos explican la demora en tomar la denuncia de la mamá de Agostina, de la falta de precinto a la casa de Barrelier, de la activación de la Alerta Sofía y en general el ninguneo del fiscal Raúl Garzón y el ministro Quinteros a la familia y vecinos de la víctima, a los cuales incluso se los reprimió con la policía luego del hallazgo del cadáver de la niña, cuando se movilizaron con justo odio y dolor.

Algo parecido ocurrió en Chaco con el Clan Sena, los protegidos del ex gobernador kirchnerista Capitanich, que asesinaron a Cecilia Strzyzowski. En el caso del triple crimen de Florencio Varela, son probados los vínculos entre los Barones del Conurbano -esos reyezuelos semi feudales que manejan las Intendencias de Buenos Aires- con las redes de trata y prostitución, alguna de las cuales asesinó a Brenda, Morena y Lara.

En Tucumán, Paulina Lebbos fue asesinada por elementos del entonces gobernador José Alperovich (recientemente condenado por violación), en el lejano 2006. Su asesinato continúa impune. Más atrás en el tiempo, en Catamarca, en 1990, el hijo del diputado peronista Angel Luque asesinó a María Soledad Morales, desatando la primera gran movilización en Argentina por la violencia contra las mujeres. Son algunos pocos ejemplos de la inusitada participación del peronismo en crímenes y violencia contra las mujeres. Esto resulta lógico si entendemos que este partido es el principal sostén del sistema capitalista argentino desde hace 80 años. Eso lo convierte en un temible aparato presente en todas las instituciones del país, devenido a esta altura en una verdadera mafia política, judicial y sindical.



¡Que se vayan todos!

A caballo del dolor general por el crimen de Agostina, aparecieron personajes nefastos y oportunistas como Luis Juez o Rodrigo de Loredo exigiendo la renuncia de los impresentables Ricardo Moreno, Gustavo Garzón y Juan Pablo Quinteros, protector del asesino, fiscal del caso y ministro de Seguridad respectivamente. No dijeron lo mismo cuando en Corrientes -donde gobierna el radicalismo- desapareció Loan, con dirigentes radicales complicados y con una actuación del gobernador Valdez de ocultamiento para resolver el caso.

Juez y Loredo han votado todas las leyes de ajuste, hambre y ataques al pueblo trabajador impulsadas por Milei y son parte de la casta que gobierna para los grandes empresarios.

No nos conformemos por algunos fusibles que salten para que todo siga igual. Hay que ir contra todo este régimen de hambre y opresión


  • ¡Fuera Llaryora y todos los gobernadores!

  • ¡Abajo el régimen opresor sustentado en los partidos patronales, en esta Justicia de ricos y en el Parlamento de parásitos millonarios!

  • ¡Abajo el sistema prostituyente! ¡No a la regulación de la prostitución: es explotación, no trabajo!

  • ¡Fuera Milei!

  • ¡Por un Argentinazo que abra el camino a un gobierno obrero y popular asentado en organismos democráticos de las masas!



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