
MARCHA DE LA BRONCA: UNA POLÍTICA ELECTORALERA QUE TERMINA SOSTENIENDO A MILEI

No alcanza con expresar la bronca: hay que organizarla para derrotar a Milei y a todo el régimen
Myriam Bregman y el PTS, impulsores de la llamada "Marcha de la Bronca", convocan para este sábado 19 de septiembre, junto a distintos sectores del FIT-U, organizaciones sindicales, sociales, estudiantiles y de derechos humanos, además de figuras provenientes del campo kirchnerista. La propia convocatoria plantea "organizar la bronca para derrotar a Milei" y avanzar hacia un plan de lucha.
Desde el Nuevo PST sostenemos una posición diferente. Consideramos que esta convocatoria, tal como está planteada, no constituye un camino hacia una huelga general ni hacia una movilización capaz de derrotar al gobierno y al régimen político. Por el contrario, expresa una orientación fundamentalmente electoralera, que coloca en el centro la construcción de la figura de Myriam Bregman y del FIT-U de cara al escenario electoral.
El problema no es que miles de trabajadores, jóvenes y sectores populares expresen su bronca contra Milei. Esa bronca existe y tiene razones concretas. El problema es qué política se propone para transformar esa bronca en una fuerza organizada, capaz de enfrentar y derrotar el ajuste con independencia de clase y de los partidos patronales.
Una marcha no es una huelga general
Una movilización convocada por aparatos políticos y figuras públicas no puede ser presentada automáticamente como un paso hacia una huelga general.
Una huelga general no se decreta desde arriba ni se construye alrededor de una candidatura. Se prepara desde abajo: con asambleas en los lugares de trabajo, plenarios, cuerpos de delegados, coordinación entre los sectores en lucha, medidas progresivas y organización independiente de las direcciones sindicales que vienen frenando y fragmentando los conflictos.
Hoy existen luchas obreras y populares por salarios, despidos, jubilaciones, educación, salud, vivienda y condiciones de trabajo. Son luchas que necesitan desarrollarse, extenderse y coordinarse.
Sin embargo, la convocatoria del 19 de septiembre no parte de ese proceso para construir una coordinación desde las bases. El esquema central continúa siendo el de una movilización política nacional alrededor de una convocatoria de carácter general.
Por eso sostenemos que no hay que confundir una movilización importante con el desarrollo de una huelga general.
El gobierno de Milei intenta descargar el peso de la crisis sobre los trabajadores y los sectores populares. Frente a esto, la tarea debería ser impulsar la organización de clase, y no construir alianzas con sectores burgueses que también aplican políticas de ajuste contra el pueblo.
Necesitamos asambleas de trabajadores, estudiantes, jubilados, docentes, vecinos y organizaciones populares. Necesitamos coordinar los conflictos que ya existen y construir nuevas direcciones capaces de enfrentar a las conducciones sindicales burocráticas que negocian, fragmentan y dejan pasar el ajuste.
La bronca existe. Lo que falta es convertirla en organización permanente, con independencia de clase.
No hay salida electoral al ajuste: La salida es la huelga general y un nuevo Argentinazo
El problema no se reduce exclusivamente a Milei. El régimen político argentino tiene distintas variantes y expresiones. El peronismo, en sus diferentes alas, también forma parte de ese régimen: desde Cristina Fernández de Kirchner y Sergio Massa hasta Axel Kicillof, Juan Grabois, Martín Llaryora y las distintas expresiones de la burocracia sindical.
No se trata de igualar políticamente a todos estos sectores ni de negar sus diferencias. Se trata de señalar que todos ellos representan a la burguesía. A pesar de sus discursos populistas, ninguno representa los intereses de los trabajadores y del pueblo ni propone una salida independiente de los sectores burgueses y patronales.
Por eso rechazamos cualquier política que termine subordinando la lucha a las necesidades electorales de una figura o de un espacio político.
La salida no puede ser esperar las elecciones de 2027. La salida debe construirse ahora: en las calles, en los lugares de trabajo, en las escuelas, en los barrios y en cada lucha.
Desde el Nuevo PST planteamos que hay que apoyar cada lucha, por pequeña que sea, y ayudar a transformarla en una lucha más grande. Hay que impulsar la coordinación de todos los sectores que enfrentan el ajuste y promover nuevas direcciones obreras y populares.
Hay que enfrentar a la burocracia sindical cuando intenta contener o dividir los conflictos. Y, sobre todo, hay que discutir un programa de emergencia que dé una respuesta inmediata a las necesidades de las mayorías trabajadoras y populares.
No queremos administrar la miseria ni esperar una nueva elección para cambiar de administrador. Queremos construir una organización de la clase trabajadora que sea independiente de todos los sectores patronales.
La bronca que existe en la sociedad no debe transformarse en votos ni quedar encerrada en una campaña electoral. Debe transformarse en organización, movilización y lucha.
Desde el Nuevo PST llamamos a construir desde abajo una verdadera coordinación nacional de las luchas, con independencia de clase, que enfrente tanto al gobierno de Milei como a quienes —desde el peronismo, pasando por la burocracia sindical hasta la izquierda reformista— contribuyen a contener la movilización.
- ¡Fuera Milei y su plan ajuste, hambre y explotación!
- ¡Fuera la burocracia sindical que sostiene y contiene las luchas!
- ¡Apoyo y coordinación de cada lucha obrera y popular!
- ¡Por nuevas direcciones independientes y combativas!
- ¡Por asambleas y coordinación desde las bases!
- ¡Por una huelga general!
- ¡Por un nuevo Argentinazo para derrotar a Milei y a todo el régimen político!
- ¡Por un programa de emergencia contra el hambre, la desocupación y la miseria!
- ¡Por un gobierno obrero y popular!






