
Editorial Nº77 - 22 de abril del 2026

SE
CAE EL GOBIERNO. EL PERONISMO NO ES SALIDA
Por Nuevo PST
EL GOBIERNO Y TODO SU DISCURSO ESTÁN ACABADOS
El recrudecimiento de la crisis económica sumado a las políticas de ajuste hambreadoras de Milei, están profundizando cada vez más la brecha social. El gobierno, hundido en una crisis sin retorno, exprime cada vez más al pueblo trabajador, llevando la situación al borde del estallido social.
El martes pasado el INDEC informó que la inflación de marzo fue del 3,4%, el valor más alto desde marzo del año pasado, cuando arrojó una suba del 3,7%. La tendencia alcista ya lleva 10 meses, desde junio de 2025. Esto se contradice con el relato oficial según el cual la inflación estaría siendo derrotada; sin más, el martes 14 Milei dijo en la Cámara de Comercio Estadounidense que "no es inflación estrictamente, es que pegó un salto el nivel de precios". Pero una cosa es lo que dice Milei para el extranjero y otra cosa es lo que dice el bolsillo de los trabajadores y el pueblo argentino.

Es tan grave la situación que entre enero y marzo el índice de precios ya acumuló un 9,4%, mientras que en la ley de presupuesto 2026 se estableció una inflación del 10,1% para todo el año ¡Los pronósticos del gobierno se pulverizaron en solo tres meses!
Al asumir, su discurso tenía dos ejes centrales: combatir la corrupción de la casta y derrotar a la inflación. El primero resulta insostenible cuando vemos a la corrupción de su gobierno ocupando la plana central de todos los portales de noticias; El segundo tampoco se cumple porque la inflación no deja de crecer: los precios no bajan, aumenta la nafta, aumenta la carne, aumentan los servicios, el transporte, los alquileres... aumenta todo.
Para el pueblo argentino la inflación es una tragedia concreta y palpable, para el presidente, sin embargo, nada de esto es verdad. Milei sostiene que a partir de abril, con el fin del shock de la guerra, la inflación va a volver a bajar. Pero estas afirmaciones resultan ridículas si tenemos en cuenta que la estanflación —recesión más inflación— está calando hondo en los cinco continentes. Además es inevitable que en los meses posteriores al conflicto, la subida del precio de los combustibles se vea reflejada en el aumento de tarifas de luz y gas, transporte y alimentos... Milei le miente descaradamente a la población.

En un posteo en X dijo que "Argentina está mucho, MUCHO mejor que en 2023" y que "resulta insostenible que el 100% de los zócalos televisivos insistan en que "todo está mal" cuando tenemos el nivel de pobreza más bajo de los últimos siete años". Los trabajadores y el pueblo creemos lo contrario: todos los días vivimos en carne propia las consecuencias de las políticas hambreadoras del gobierno, no necesitamos de la confirmación de los "zócalos televisivos".
Aun así podemos recurrir a los datos oficiales y ver que los números de desocupación aumentaron a 7,5% en el cuarto trimestre de 2025. En cifras oficiales hay 1,7 millones de desocupados, tocando su máximo nivel desde la pandemia en 2020 que fue del 11%.
Cuando escuchamos las palabras del presidente y sus voceros pareciera que le hablan a gente de otro país. En una entrevista en la tv pública Milei dijo que "el PBI está en máximos históricos" y que los medios mienten al decir "que la gente no llega a fin de mes, no pueden consumir" y que "el 80% de la gente no llega a fin de mes", y que, por el contrario, "el consumo está en máximos históricos". Todo un absurdo. El hambre aumenta todos los meses y hasta los datos dibujados del INDEC lo confirman. Por ejemplo el rubro de la carne, que fue el que más aumentó, alrededor de 8%; en paralelo nos enteramos que en Chubut se está empezando a comercializar la carne de burro.
Por si fuera poco, y a modo de provocación, calificó de "maravilloso" al corrupto jefe de gabinete, Manuel Adorni. Además defendió que sus funcionarios tomen créditos multimillonarios del Banco Nación argumentando que esa acción no "mató gente". Con ese criterio podríamos considerar libre de delito a muchos de los casos de Asociación ilícita del kirchnerismo. Ver a los funcionarios del gobierno enriquecerse cuando el pueblo trabajador se hunde en la más absoluta pobreza no hace más que alimentar el odio popular. Y es que a las masas ya se les terminó la paciencia, ya no creen en Milei.

LA CRISIS DE LOS COLECTIVOS Y LOS TRANSPORTISTAS Y EL DETERIORO DE LA RELACIÓN ENTRE LA BURGUESÍA AGRARIA Y EL GOBIERNO
La suba en los precios del combustible ha provocado una crisis del transporte a nivel nacional. El impacto abarca desde el agro hasta el transporte público, afectando tanto a la clase obrera como a sectores de la burguesía. En el momento en que más dólares le ingresan al gobierno por la "cosecha gruesa", —principalmente de soja y de maíz—, le estalla en sus narices el paro de los transportistas de granos. Otra muestra más de que a Milei se le está yendo la situación de las manos.
La medida de los camioneros comenzó con un grupo de choferes apostados a la vera de la ruta. Luego, el reclamo tomó más relevancia y continuó con el bloqueo de la circulación de camiones con grano. Los puntos más conflictivos fueron los de Bahía Blanca y parte de Córdoba. Los camioneros autoconvocados bloquearon más de 20 accesos estratégicos.
En los puertos bonaerenses los buques se acumulan representando un sobrecosto de 50.000 dólares diarios. Los más afectados fueron los de Bahía Blanca y Necochea. La Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (Ciara) y Centro Exportador de Cereales (CEC) emitió un comunicado y mencionó: "Los barcos no están viniendo a cargar a la Argentina, por lo que el daño económico es inmenso".

El conflicto se extendió por dos semanas y llegó a su resolución el viernes 17, tras una negociación muy desfavorable para los transportistas que lograron un aumento del 12% sobre la tarifa de FECOTAC. Estos reclamaban un 25%, ya que con los costos actuales se les hace imposible continuar. Solo en el mes de marzo el precio del gasoil —que representa el 35% de los costos de un camión— registró un aumento del 24,7%, acumulando un alza interanual del 48%.
A pesar de haber tenido una conclusión desfavorable para los transportistas, el conflicto expresó el profundo malestar del sector y deja en evidencia que sigue abierto.
El plan del gobierno y la coyuntura internacional están empezando a deteriorar los lazos entre la burguesía agraria y el gobierno de Milei. Con el dólar planchado y la inflación del 3% los costos productivos aumentan, mientras que el conflicto en Medio Oriente encarece insumos clave como combustibles y fertilizantes.
A pesar de que en territorio argentino la cosecha gruesa requiere muchos menos fertilizantes que en otros lugares del mundo, en este momento Argentina está teniendo un costo de producción mayor que Chile y Brasil. Las cosechadoras están laburando a un costo 30% más alto que hace un mes.
Milei no puede bajar las retenciones porque se comprometió con Trump a no hacerlo y porque la recaudación se está cayendo en picada —ya lleva 9 meses de caída—. Ahora se viene lo que se llama "cosecha fina", donde los productores siembran trigo y cebada para cosechar en diciembre y enero. Estos cultivos requieren más fertilizantes que la cosecha gruesa, es por eso que si no disminuye el precio del gasoil y los fertilizantes la recaudación en dólares de cara al año electoral va a disminuir. El gobierno ya casi no tiene margen de maniobra.
El conflicto de colectivos comenzó en abril cuando la Unión de Traviarios Automotor (UTA) impulsó paros y retenciones de tareas por falta de pagos de salarios. En el AMBA el paro tuvo una adhesión masiva: más de cien líneas urbanas e interjurisdiccionales redujeron o suspendieron completamente su servicio. El conflicto también se trasladó a las provincias como por ejemplo un paro de 48 horas en Catamarca y otro de 24 horas en Trelew.
Para afrontar los aumentos en el combustible las cámaras del transporte le exigen al gobierno un incremento en los subsidios o una suba en la tarifa. En las negociaciones estas empresas parásitas le presentan al Estado su balance de los costos —que básicamente son salarios y gasoil— y en base al mismo, el valor de las tarifas que tendrían que cobrar para reflejar esos costos más un margen de ganancia. El gobierno, por su parte, les pone un tope de tarifas y el resto lo abona el Estado en subsidios.

Como ya sabemos la política del gobierno es sostener el superávit fiscal a como dé lugar, en ese sentido se niega a subir los subsidios, pero si sube las tarifas —lo más probable— va a recaer en la suba de inflación, y a su vez, las empresas se van a ver obligadas a disminuir la regularidad del servicio manteniendo planchado el salario de los choferes. Es sabido que estos último se ven cada vez más obligados a trabajar en doble turno conduciendo ubers, con todo el riesgo que ello significa. Como siempre, los costos van a recaer en el pueblo y los trabajadores.
Otro motivo del conflicto es el retraso en los pagos de subsidios. En un comunicado las cámaras de transporte informaron que "El Gobierno tiene una deuda con las empresas de colectivos por enero, febrero y marzo. Hay partidas que quedaron pendientes porque no tienen dinero, y cuando juntas todo, hay una bola de nieve de $150.000 millones entre Nación y provincia". Desde provincia aseguraron haber transferido su parte de $50.000 millones el viernes, para estar disponibles este lunes. Hasta ahora esta fue la única respuesta del gobierno.
Las empresas de colectivos tienen que ser recuperadas para el Estado y ponerse bajo control de los trabajadores, porque —además de ser un servicio público— están en manos de empresarios parásitos que se enriquecen a costa nuestra, entregando un servicio cada vez más deficiente y caro. Empresarios que se hicieron millonarios como Norberto Milei, el padre de Milei, que fue parte del directorio de Transporte Tte Gral Roca SA. hasta que vendió sus acciones en 2006.
Vistos en conjunto, estos tres conflictos son una radiografía perfecta de la tremenda crisis que atraviesa el país. El gobierno está completamente paralizado, no puede resolver nada, cualquier acción que tome lo empuja cada vez más al abismo.

EL DERRUMBE MUNDIAL DE LA ULTRADERECHA
A Milei siempre se lo ve contento y muy exaltado en sus giras internacionales, en contraste a la ira y nerviosismo de sus últimas cadenas nacionales. En los medios internacionales habla del "milagro argentino": que sacó 15 millones de personas de la pobreza, que la actividad económica y el consumo masivo están en un récord, que el ajuste es popular porque lo paga la casta, todo está maravillosamente bien.
Con ese ánimo festivo se presentó junto a Trump en Hungría para apoyar la campaña electoral de uno de los mayores representantes de la "ultraderecha global": Viktor Orbán. Por supuesto que nada de ello pudo evitar que el primer ministro de Hungría sea derrotado luego de permanecer por 16 años en el poder.
Orbán venía aplicando una dura agenda contra las libertades democráticas y de rechazo frontal de la inmigración y la homosexualidad. Además era el principal aliado de Donald Trump y Vladimir Putin en la OTAN y acompañaba las posturas rupturistas con la alianza atlántica de ambos líderes. También era aliado del criminal de guerra Benjamín Netanyahu; de hecho, Hungría es el único país del mundo (a excepción de EE UU) que ha visitado el primer ministro israelí desde que el Tribunal Penal Internacional (TPI) ordenase su detención en 2024, por ser responsable de crímenes de guerra y contra la humanidad en la invasión de Gaza.

Resulta paradójico que mientras Milei acusa a periodistas argentinos de estar bancados por los servicios de inteligencia rusos salga a bancar a un aliado del dictador capitalista Vladimir Putin. Esto no es novedad, su discurso siempre estuvo plagado de inconsistencias y mentiras. Lo verdaderamente importante es que la derrota de Orbán expresa el derrumbe mundial de los políticos de ultraderecha, y el ascenso y corrimiento a la izquierda de las masas a nivel mundial, algo que nosotros venimos advirtiendo hace tiempo (leer aquí).
La imagen del mayor representante de este movimiento, Donald Trump, se derrumba por el aumento de la inflación, el desempleo y la guerra de Irán, a su vez se ve cada vez más acorralado por movilizaciones multitudinarias, como las que derrotaron las políticas racistas del ICE. Con su imagen en mínimos históricos todo parece anunciar una derrota en las elecciones de medio término de noviembre en EEUU.
Si Trump pierde la mayoría parlamentaria podría enfrentar un proceso de impeachment que hunda la segunda mitad de su mandato. La última encuesta publicada por Newsweek sostiene que el 52% de los votantes registrados apoya el juicio político, frente al 40% que se opone, además indica que uno de cada siete republicanos apoya el proceso de destitución.
En la misma senda se encuentra Benjamín Netanyahu, que hoy se ve acorralado por la guerra con Iran, la Tercera Intifada y el repudio de las masas a nivel mundial —incluso en su propio suelo—; Bolsonaro sigue preso, Giorgia Meloni se distancia de Trump... y así podríamos seguir.
Estos gobiernos encabezados por políticos "outsiders" surgieron producto de la revolución política mundial que hunde a los viejos partidos —como el peronismo y el radicalismo en la Argentina—, las viejas direcciones de masas —como el estalinismo o la socialdemocracia— y fundamentalmente, por la ausencia de verdaderas direcciones revolucionarias.
La Internacional Progresista (IP) y la gran mayoría de la izquierda —como el FITu en Argentina— nos vendieron este fenómeno como el "avance de la extrema derecha" y el "fascismo", pero todo eso es falso. La realidad nos demuestra lo contrario: son gobiernos débiles que no pueden avanzar en la destrucción de las libertades democráticas debido a que son enfrentados y derrotados por el ascenso de masas en todo el mundo.
Este panorama es gravísimo para Milei, recordemos que en las últimas elecciones fue salvado de la derrota por la ayuda directa de Trump con el salvataje de 20 mil millones de dólares de Scott Bessent. Ahora todo parece indicar que es imposible que se repita algo similar para las elecciones 2027; la mano tendida por el imperialismo a Argentina en el juicio de YPF parece ser la última.

EL HUNDIMIENTO DEL PERONISMO Y LA TRAICIÓN DE LA IZQUIERDA REFORMISTA
La "revolución política" consolidó en nuestro país y el mundo, el divorcio de las masas con los partidos tradicionales. Es por eso que la burguesía impulsa a nivel mundial la conformación de frentes que reúnan diferentes sectores de centro izquierda y centro derecha, en un intento de atenuar el profundo rechazo popular. El ejemplo más cercano lo tenemos en Brasil con el frente amplio que le permitió a Lula llegar al poder.
La debacle del gobierno de Milei aceleró este proceso en Argentina. Toda la oposición se lanzó tempranamente a la carrera del armado de las "alianzas" para el 2027, porque "no vaya a ser que la cosa se desborde antes de tiempo".
El peronismo no es la excepción. Encauzado en una crisis sin retorno —mostrándose completamente dividido ante las masas y con su "jefa" y principal referente, Cristina Kirchner, presa por corrupción—, se lanza a conformar frentes "anti Milei". El principal de ellos encabezado por el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, con su Movimiento Derecho al Futuro, reuniéndose con ex macristas que apoyaron a Milei al comienzo, como Nicolás Massot y Emilio Monzó, y lo peor de la burocracia sindical. Luego le sigue Miguel Angel Pichetto que representa el sector de Cristina Kirchner, y que se reúne con Guillermo Moreno, Mariel Fernández o ex mileístas como el senador bonaerense Carlos Kikuchi.
Ahora también se suma a esta política Juan Grabois, que se presentó como precandidato a presidente y que propone hacer una PASO incluyendo a sectores del centro y la derecha peronista como Martín Llaryora o Sergio Uña.
Todo el peronismo sigue la misma lógica de "juntarse con Dios y con el diablo": con los mismos políticos que le apoyaron las leyes a Milei o con lo más podrido de la burocracia sindical, la misma que permitió el avance de la reforma laboral. La burguesía necesita del peronismo porque le tiene terror a la "revolución política", necesita recuperar su legitimidad ante las masas para contenerlas, evitar su radicalización y así derrotar su ascenso. Sin embargo, esta tarea no es para nada sencilla porque la clase obrera y el pueblo pobre —que soportan lo peor del ajuste—, saben perfectamente que el gobierno se sostiene por la complicidad del peronismo y la burocracia sindical.
La izquierda reformista del FITu —con la figura de Myriam Bregman a la cabeza— también se suma a esta política cumpliendo el papel más nefasto. Precisamente porque lo hace cuando hay un repudio mundial de las masas hacia la democracia burguesa, que se expresa en el rechazo a las elecciones. Recordemos que Milei fue votado solo por el 22% del padrón total en las elecciones generales. Las elecciones 2027 no van a ser la excepción.
El peronismo históricamente fue el partido burgués que acaudilló a la clase obrera argentina. Hoy día está completamente destruido, es una sombra de lo que fue en su momento de auge en los años 40-50 y hasta nos atrevemos a decir que es la sombra de los tiempos donde gobernó el kirchnerismo. Esto, además de profundizar aún más la crisis del régimen, nos ofrece una posibilidad histórica de ganar la dirección de la clase obrera y es por eso que vemos en la línea electoralista del FITu una verdadera traición.
AXEL KICILLOF APLICA LA MISMA POLÍTICA DE AJUSTE QUE EL GOBIERNO
Los gobiernos provinciales peronistas se muestran todo el tiempo como "victimas" de la política nacional, y se presentan —de cara a las elecciones 2027— como una "alternativa" diametralmente opuesta al gobierno; Todo esto es falso porque desde que asumió Milei, vienen acompañando y aplicando las mismas políticas de ajuste que el oficialismo.
El actual gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, se perfila como el mayor representante de este sector de cara a las elecciones presidenciales del 2027.
Un claro indicador de esto fue su reciente viaje a Cataluña para participar de la cumbre del progresismo en Barcelona. El evento fue auspiciado por el presidente español Pedro Sánchez y el brasileño Lula da Silva, y se realizó en el único lugar de Europa donde gobierna la centro izquierda. Allí, mandatarios de la burguesía "progresista", como Gustavo Petro, contribuyeron a posicionar a Kicillof como referente del "progresismo" y del movimiento "anti-Milei" en Argentina.

Otra clara señal que consolida a Kicillof como candidato es el apoyo del Movimiento Evita, que salió a respaldar su candidatura bajo la consigna "Es con Axel". Esta organización social fue el principal sostén del por entonces presidente Alberto Fernández cuando era cuestionado por su vicepresidenta Cristina Kirchner y La Cámpora. Su principal referente, Emilio Pérsico, ocupó la Secretaría de Economía Social del Ministerio de Desarrollo Social hasta que con la llegada de Milei, esa cartera quedó subsumida en el Ministerio de Capital Humano, dirigido por Sandra Pettovello.
Kicillof enfrenta un desafío doble. Por un lado, necesita desligarse del kirchnerismo —con Cristina y Máximo a la cabeza— para ampliar su base electoral. Por otro, presentar una alternativa atractiva a las masas. Este segundo punto parece bastante difícil mientras aplica el mismo plan de ajuste económico del gobierno: precarización laboral, desocupación y miseria; imponiendo aumentos por debajo de la inflación, con paritarias de hambre del 3% que licuan el salario; pagando sueldos de hambre a los docentes y descontándole los días de huelga.
La situación es cada vez más crítica en la provincia: los pedidos de comida en los comedores municipales se duplicaron en casi todos los municipios, mientras que la recaudación no para de desplomarse. A esto se suma el cada vez más drástico endeudamiento de las familias de clase media y baja —en muchos casos solo para pagar comida—, junto al crecimiento exponencial de la delincuencia: Los "curas villeros" advierten que el narcotráfico se fortalece cada vez más en el corazón de los barrios.

Como si esto fuera poco, el gobierno peronista provincial aumenta el ajuste en los sectores más vulnerables, como ahora que evalúa eliminar las cajas de alimentos del programa MESA (Módulo Extraordinario para la Seguridad Alimentaria). Un mecanismo elaborado después de la pandemia mediante el cual 2 millones de personas retiran todos los meses de la escuela de sus hijos una caja de alimentos. Al mismo tiempo se prevé lanzar un plan de emergencia alimentaria coordinado con los municipios que lleve alimentos a aquellas personas que ya ni llegan al circuito escolar.
El último informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) indica que la provincia de Buenos Aires es la más golpeada por la desocupación, alcanzando el 9,5% en el cuarto trimestre de 2025 —dos puntos por encima del 7,5% registrado a nivel nacional y por encima del 7,4% que la provincia había mostrado dos años atrás—. Desde el 2023, además, se registró una pérdida de más de 96.000 empleos registrados en la provincia, representando el 34,3% del total nacional —280.833 personas—.
El impacto también es particularmente fuerte entre los jóvenes, donde la desocupación supera el 16%. Los jubilados bonaerenses son otro sector muy golpeado: el haber medio, en la provincia donde se concentra el 40% de todos los jubilados del país (casi 2,8 millones de personas), es de $541.901 quedando por debajo del promedio nacional ($602.274) y sin llegar a cubrir dos salarios mínimos.

El panorama de la industria es igual de trágico. Según la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), desde la asunción de Milei en la provincia cerraron 5.832 empresas —un cuarto de todos los cierres del país—. El ministro de Producción bonaerense, Augusto Costa, informó que solo se está utilizando el 53% de la capacidad instalada, niveles que calificó como "pandémicos"; el sector textil no llega al 40% y el automotriz ronda el 30%.
En la misma línea, un documento de la UIA indicó que el 53,3% de las empresas industriales registra caídas en la producción. Además el 45,6% de las empresas informó dificultades para afrontar pagos de salarios, proveedores, impuestos o compromisos financieros, mientras que el 22,2% redujo su dotación de personal.
Estos datos demuestran que la mayor parte del ajuste que implementó el gobierno recayó sobre el territorio bonaerense, que abarca al 38% de la población total del país (17 millones y medio de personas).
El panorama de conjunto nos dice que la provincia de Buenos Aires se ha convertido en una gran olla a presión. El gobierno de Kicillof no es la víctima de un "plan de destrucción masiva" del gobierno nacional, es su ejecutor directo.
Con la profunda crisis que atraviesa la argentina nos resulta imposible imaginar a Milei siendo ovacionado por el pueblo en el centro de alguna ciudad o en algún barrio, pero Kicillof no dista mucho de esa realidad. Así lo vimos en el acto de egreso de oficiales de la Policía bonaerense, en el municipio de Berazategui, cuando su discurso era interrumpido por el abucheo y los insultos de los familiares de los egresados al grito de ¡Paguen el aumento! Esa es la realidad para el candidato promovido internacionalmente por la cumbre del progresismo y mayor apuesta del peronismo.
NO ESPEREMOS AL 2027. LA SALIDA ES LA MOVILIZACIÓN Y LA ORGANIZACIÓN DE LAS BASES CON INDEPENDENCIA DE CLASE
Desde el Nuevo PST decimos con toda certeza que la crisis no se soluciona votando por otro gobierno burgués y corrupto en el 2027. La crisis económica mundial no da tregua y empuja a todos los gobiernos capitalistas a profundizar el ajuste, sean de "ultraderecha" o "progresistas".
Los mismos que sostienen al gobierno, que le votan las leyes, que son socios de la burocracia sindical, nos quieren hacer creer que son una alternativa seria para frenar la crisis. Kicillof, Pichetto, Macri, Grabois, son más de lo mismo ¡Qué se vayan todos!
La izquierda reformista del FITu, que solo vive preocupada por sumar bancas, tampoco es alternativa. La salida no está en seguir sumando bancas, a pesar de que Myrian Bregman intente convencernos de lo contrario ¡Estos sectores son traidores de la clase obrera!
En este momento la verdadera alternativa para los trabajadores y el pueblo reside en la movilización y la autoorganización independiente del Estado. Hay que construir nuevas direcciones que sean verdaderamente revolucionarias y que barran para siempre a la burocracia sindical y de izquierda.
Ese es el camino que nos señalan los colectiveros y los transportistas, los estatales y docentes y hasta las bases de la policía. Hay un fenómeno espectacular y muy progresivo de autoconvocados que rompen con la mordaza de la burocracia sindical y que recorre todo el país. Ahora lo vemos también en los transportistas y semanas atrás lo veíamos en casi todas las provincias con los docentes y estatales.
Estos sectores son la vanguardia de las luchas en Argentina y hacia ellos tenemos que dirigirnos. La tarea de los revolucionarios es apoyar estas luchas y extenderlas. Hay que derrotar el plan de Milei y para eso tenemos que unir todas las luchas parciales en una gran lucha nacional. Una gran huelga general organizada desde las bases y que culmine en un Argentinazo para echar a Milei y tirar abajo todo el régimen de capitalistas, usureros y explotadores que nos gobiernan.
- ¡Apoyemos las movilizaciones de autoconvocados en todo el país y rechacemos la política desmovilizadora de la burocracia sindical y el peronismo!
- ¡Basta de hambre y desocupación!
- ¡Fuera Kicillof y todos los gobernadores provinciales!
- ¡Fuera el gobierno de Milei!
- ¡Por un nuevo Argentinazo!
- ¡Por un gobierno obrero y popular!
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