
Editorial Nº87 - 7 de noviembre del 2026

Milei cada vez más solo y acorralado por la revolución mundial
A pesar de que los gobiernos capitalistas se disfracen con diferentes "ropajes ideológicos", la crisis capitalista mundial y el ascenso revolucionario de las masas no hacen distinción y los está poniendo en jaque a todos por igual. Las derrotas de Trump y Bolsonaro, la caída de Santiago Peña y las grandes movilizaciones que sacuden a Europa, son expresiones de una crisis política internacional que inevitablemente tendrá repercusiones en Argentina y que amenaza con profundizar la crisis terminal del gobierno de Milei.
Editorial Nº87 – 7 de noviembre del 2026
Por: Nuevo PST
En nuestro país, la economía se cae a pedazos. La inflación se sitúa en torno al 33%, superando el 29-30% proyectado para el cierre del año por el Banco Central. En América Latina, Argentina ocupa el segundo puesto en el ranking de inflación, detrás de Venezuela, y el cuarto a nivel mundial, detrás de Irán.
Desde antes de la llegada de Milei al gobierno veníamos advirtiendo que, en el marco de la crisis capitalista mundial, es imposible que un gobierno nacional derrote la inflación. Milei llegó al poder con la promesa de que iba a derrotarla e incluso llegó a afirmar públicamente haber "matado la inflación", pero esto jamás sucedió. Ahora tuvo que reconocerlo, cuando afirmó que "hoy el mundo se caracteriza por una situación en la que hay más inflación, mayores tasas de interés y menor actividad económica, y Argentina no es ajena a eso, está sufriendo las consecuencias". (Radio Rivadavia AM630, 22-10-2026)
El riesgo país elaborado por el banco J.P. Morgan superó los 850 puntos. Este indicador no es un simple termómetro de la actividad económica: expresa, fundamentalmente, el grado de confianza que tienen los especuladores de Wall Street y el J.P. Morgan en la capacidad que tiene el Estado argentino para profundizar el ajuste, continuar pagando la fraudulenta e impagable deuda externa y garantizar las condiciones de gobernabilidad que necesitan las multinacionales y las corporaciones globales para seguir saqueando al país a sus anchas.

Cuando el riesgo país alcanzó los 700 puntos, el CEO de J.P. Morgan para Argentina y el Cono Sur, Gómez Minujín, señaló "No debería estar a 700 cuando uno considera que Brasil, con un déficit altísimo, está en 200, 250, y los demás países de la región también". Y sigue: "Creo que hay un factor de desconfianza grande sobre la habilidad de la Argentina de poder dar vuelta a esta situación, por más que esta vez está el mundo todo a nuestro favor, contrario a otros momentos". (Bloomberg Línea, 29-10-2026)
J.P. Morgan y Goldman Sachs son las bancas más importantes de Wall Street, fueron las mismas que bancaron al gobierno facilitando los salvatajes financieros durante las elecciones de medio término del año pasado. Sin embargo, ahora son esas mismas entidades las que advierten a los inversores sobre el deterioro de la economía argentina y les recomiendan llevar sus capitales hacia otros destinos. A su vez, la suba de la desconfianza y el riesgo país, están disparando el dólar, que pasó de $1400 a mediados de abril a unos $1570 a principio de este mes.
Por su parte, Goldman Sachs tuvo que revisar sus proyecciones para la Argentina y redujo su estimación de crecimiento anual del 3 al 2,7%. Además, el banco estadounidense prevé que la economía se contraiga durante el tercer trimestre, completando así dos trimestres consecutivos de retroceso. De confirmarse, esto significaría que el país habría ingresado oficialmente en una recesión técnica.
A mediados de este mes se conocerán los datos oficiales. Sin embargo, la recesión ya aparece confirmada por distintos relevamientos privados. El Índice General de Actividad de la consultora Orlando J. Ferreres (OJF) registró "para el tercer trimestre del año una baja de 1,2% respecto del segundo cuarto". En la misma dirección, el Centro de Estudios Cuantitativos en Negocios (CECN) de la Universidad de San Andrés estimó una caída del 2,66% del PBI durante el tercer trimestre respecto del segundo. (Perfil, 28-10-2026).
Esta debacle económica también está desgastando la imagen internacional del gobierno. En su anteúltimo viaje a España para asistir a la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC), Milei esperaba ser recibido por el Partido Popular (PP) y Vox. Sin embargo —y a pesar de pegarle a Pedro Sánchez—, los líderes de la "ultraderecha" española evitaron reunirse con él. Ninguno de estos partidos quiso aparecer en una fotografía junto al presidente argentino, que ya se presenta en Europa como la cara visible de la derrota del plan económico "libertario".

En Madrid, el presidente argentino llegó hasta el despacho de Santiago Abascal, líder de Vox. Allí le facilitaron un teléfono para que pudiera comunicarse con él. Así terminó la tan mentada cumbre Milei-Abascal: una llamada telefónica de apenas un minuto y cincuenta segundos. Antes, todos querían la foto con Milei y su motosierra; ahora, en cambio, los mandatarios lo esquivan. Nadie quiere aparecer junto a un presidente derrotado, cada vez más aislado y repudiado por una amplia mayoría del pueblo argentino.
Pero hay otro elemento que explica este distanciamiento: En el momento que las masas europeas salen a las calles a enfrentar las políticas de ajuste, poniendo en jaque a todos los gobiernos, recibir a un presidente que hace precisamente de esas políticas reaccionarias su principal bandera sería echar más leña al fuego.
La crisis es tan profunda y evidente que hasta el propio Milei, especialista en mentir para ocultar la realidad, se ha visto obligado a reconocerlo. En una entrevista para Radio Rivadavia afirmó que "la foto es horrible, pero la película es la mejor de la historia". (Radio Rivadavia AM630, 22-10-2026) Una frase que inevitablemente nos recuerda a aquella que supo pronunciar Carlos Saúl Menem durante los años de la hiperinflación: "Estamos mal, pero vamos bien".
Las movilizaciones en Europa están enfrentando al capitalismo
Una verdadera oleada revolucionaria está sacudiendo Europa. Trabajadores y estudiantes copan las calles de Francia, España, Italia, Grecia, Albania, Bélgica, Portugal, Alemania, Irlanda, Serbia e Inglaterra (leer más sobre este tema). Las enormes movilizaciones están poniendo en jaque a los gobiernos capitalistas y ya consiguieron un primer triunfo en España, con la caída de Pedro Sánchez, quien tuvo que adelantar las elecciones para el próximo 29 de noviembre.
Esta enorme ola de protestas, huelgas generales y movilizaciones tiene como principales motores la crisis del costo de vida, la inflación, el encarecimiento de la vivienda, los recortes en educación y gasto público y los escándalos de corrupción. Todo esto es consecuencia de un capitalismo que, en su etapa actual de decadencia, ya no puede responder a las necesidades de las masas, mucho menos resolverlas. En ninguna parte del mundo los gobiernos pueden dar concesiones ni mejorar la calidad de vida de la clase trabajadora y el pueblo. Una muestra de ello es la progresiva desaparición de la clase media en todo el mundo. Pero lo más relevante es que esta vez, el epicentro de la crisis se encuentra en las principales potencias imperialistas.

Los medios de comunicación burgueses, los opinólogos progresistas y de la izquierda reformista, nos quieren hacer creer que las movilizaciones en Europa están dirigidas fundamentalmente contra la "ultraderecha". Nada más alejado de la realidad. Para empezar, las masas de Europa se están levantando contra gobiernos de todo signo político: desde los supuestamente de "izquierda" como el de Pedro Sánchez en España, hasta los supuestamente de "ultraderecha", como el de Giorgia Meloni en Italia. La falsa polarización entre «izquierda», «derecha» y «ultraderecha» le sirve a la burguesía para ocultar el verdadero contenido de estos procesos, encauzar el descontento social hacia una salida electoral y evitar que se cuestione el sistema capitalista de conjunto. (leer más sobre este tema)
Estos enormes estallidos sociales y las huelgas generales no son simples «rebeliones». Son procesos revolucionarios que, objetivamente, golpean al capitalismo y cuestionan sus propias bases. Y esto tiene una importancia particular porque uno de sus principales escenarios es Francia, que no es cualquier país: se trata de una de las principales potencias capitalistas e imperialistas del mundo. Su principal debilidad radica en que estos procesos se desarrollan de forma "inconsciente", sin una dirección revolucionaria. Por eso, pese a su enorme potencial, todavía no pueden resolver los problemas centrales ni avanzar en la derrota definitiva del capitalismo. Pero que las masas no sean plenamente conscientes de la profundidad del golpe que le están asestando al capitalismo no significa que ese golpe no sea real.
Lo que en Sudamérica venimos padeciendo desde hace décadas, en Europa y Estados Unidos aparece con características relativamente novedosas: inflación, desocupación, escasez de vivienda, alquileres imposibles de afrontar, bajos salarios y precarización laboral. El deterioro de las condiciones de vida de amplios sectores de la población europea explica, en buena medida, por qué millones de personas salen a las calles a enfrentar las políticas de sus gobiernos.

La profundización de la crisis capitalista hace que estos estallidos sociales se produzcan de manera cada vez más recurrente. Estamos frente a procesos revolucionarios que se desarrollan en distintos puntos del planeta y que, una y otra vez, ponen en crisis y hacen caer gobiernos capitalistas. Nosotros denominamos a estos procesos, espontáneos y carentes de una dirección revolucionaria consciente, "revoluciones de febrero", en alusión a la revolución democrática de febrero de 1917 en Rusia, que derrotó al régimen feudal-burgués del zarismo y constituyó la antesala de la Revolución de Octubre. (leer más sobre este tema)
La principal debilidad de estas "revoluciones de febrero recurrentes" es, precisamente, la ausencia de una dirección consciente capaz de conducirlas hacia la toma del poder. Sin embargo, también debemos destacar que, aunque todavía de manera embrionaria, comienzan a aparecer expresiones de una mayor conciencia revolucionaria. Un ejemplo de ello es lo que sucede en España, donde se dispararon las búsquedas de marxismo en internet (leer más sobre este tema). La realidad es que sectores cada vez más amplios de las masas empiezan a cuestionar las bases del sistema y a comprender que el capitalismo es un régimen caduco y putrefacto, que no ofrece ninguna salida de fondo a sus problemas, razón por la cual debe ser destruido.
Más allá de que coincidamos o no con esta caracterización, lo fundamental es comprender si las condiciones objetivas para la revolución socialista están o no maduras. Debemos preguntarnos: ¿qué ocurriría si estas enormes movilizaciones contaran con verdaderos partidos revolucionarios, con influencia de masas, capaces de ponerse al frente de la lucha? ¿Sería posible derrotar al capitalismo? Nosotros creemos que sí. Las condiciones objetivas están más que maduras, casi podridas, además ya no hay espacio para las salidas reformistas.
La crisis es tan grande que una potencia imperialista como Francia no puede pagar la deuda y tiene que ser rescatada, aun así, esta posibilidad parece ser imposible. El premio Nobel de Economía, Paul Krugman, advirtió que Francia enfrenta el riesgo de una crisis de deuda y que podría haberse convertido en un país "demasiado grande para ser salvado" por el Banco Central Europeo (BCE).
"Francia puede haber cruzado la línea de ser demasiado grande para caer a ser demasiado grande para ser salvada. En resumen, es demasiado fácil describir un escenario realmente feo para una crisis francesa que sería extremadamente divisiva dentro de Europa", escribió Krugman. (La Tercera, 09-10-2026)
Es el capitalismo mundial el que está en crisis, y son las masas de Europa y del resto del mundo las que salen a enfrentarlo. En este contexto de crisis capitalista mundial, el programa económico de Milei —así como el de cualquier otro gobierno burgués que lo suceda— está condenado al fracaso. A pesar de que en Argentina todavía no hay una irrupción masiva de las masas como en Europa —o incluso como en países sudamericanos como Chile, Colombia o Bolivia—, pero las condiciones objetivas están más que maduras.
Debemos llevar esta discusión a los barrios y las fábricas de nuestro país, porque en Argentina las direcciones de la izquierda reformista y del peronismo nos quieren llevar todo el tiempo hacia una salida electoral y frentepopulista. Es la misma orientación que sostiene el 99% de la izquierda mundial, hoy día bajo la influencia de la Internacional Progresista. La izquierda reformista europea, al igual que la argentina, no considera que las condiciones estén maduras para una revolución socialista. Por eso ha abandonado las consignas de poder y renunciado a plantear una estrategia para que la clase trabajadora conquiste el gobierno y avance hacia la transformación revolucionaria de la sociedad.
La lucha del pueblo europeo tiene que convertirse en nuestro norte ¡Hagamos como en Europa!
Cayó Trump, el mayor representante de la "ultraderecha mundial"
El presidente de la principal potencia imperialista, Donald Trump, sufrió una aplastante derrota en las elecciones de medio término, confirmando finalmente lo que las encuestas venían anticipando desde hacía tiempo. El oficialismo republicano perdió el control tanto de la Cámara de Representantes como del Senado. En el sistema democrático burgués estadounidense, el control de las cámaras queda en manos del partido que consigue la mayoría de las bancas: más de 218 en la Cámara de Representantes y más de 50 en el Senado. En ambas, los demócratas superaron esos números, alcanzando 228 escaños en la primera y 54 en la segunda.
La prensa burguesa internacional calificó el resultado como un "terremoto electoral", una "victoria aplastante" o un "tsunami azul". El gobierno de Trump llegó a estos comicios profundamente golpeado por los paros estudiantiles, las huelgas y las multitudinarias movilizaciones del pueblo estadounidense y latino, con epicentro en Minnesota, que enfrentaron y derrotaron las políticas racistas del ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas). A esto se suma el pantano de la guerra de Irán, en el que Estados Unidos sufrió una dura derrota.

Otra causa fundamental de la derrota es el aumento de los combustibles y de la inflación, factores que repercuten de manera directa sobre los precios de los productos básicos. Una causa que nos es muy familiar en Argentina.
La imagen del principal representante de la "ultraderecha mundial" cayó a mínimos históricos: alcanzó el índice neto de aprobación más bajo registrado por un presidente estadounidense en esta etapa de su mandato durante los últimos 80 años. Pero el resultado electoral fue todavía más contundente: los demócratas consiguieron su mayor victoria legislativa desde la década de 1970, provocando una verdadera debacle para el oficialismo.
La derrota llega, además, en un contexto en el que los índices de aprobación de Trump se encuentran por debajo del 38%, una situación que guarda importantes similitudes con la de Javier Milei en Argentina, cuya aprobación oscila entre el 29% y el 37%. En cuanto a la opinión negativa, Trump registra un 75%, mientras que Milei se ubica entre el 56% y el 64%.
El retroceso republicano se expresó incluso en territorios que históricamente habían sido bastiones del oficialismo. En Kansas se impuso el demócrata Adam Hamilton, en un Estado que no elegía a un senador demócrata desde hacía 100 años. En Texas, donde los republicanos mantenían su predominio desde hacía más de tres décadas, el demócrata James Talarico se quedó con la banca en disputa en el Senado, mientras que Gina Hinojosa obtuvo la gobernación, convirtiéndose en la primera mujer latina en ocupar ese cargo en el Estado. En Iowa, por su parte, triunfó el demócrata Josh Turek, algo que no ocurría desde hacía casi 20 años.
En Maine, Troy Jackson consiguió desplazar a la republicana Susan Collins, quien había ocupado ese escaño durante casi tres décadas. En Michigan, Abdul El-Sayed obtuvo la victoria y se convirtió en el primer musulmán en acceder a una banca en el Senado.
También hubo resultados históricos en otros Estados. En Nuevo Hampshire triunfó Chris Pappas, quien se convirtió en el primer senador abiertamente homosexual. En Georgia ganó Keisha Lance Bottoms, que será la primera mujer afroamericana en gobernar ese Estado. En Nuevo México fue electa Deb Haaland, la primera mujer indígena en ocupar la gobernación, mientras que Xavier Becerra se convirtió en el primer latino elegido para ese cargo en California.
Que algunos de estos políticos tengan origen en sectores oprimidos es una clara muestra de que no hay ningún fenómeno de ascenso del fascismo. Por supuesto que no depositamos ningún tipo de confianza en estos sectores burgueses imperialistas. Aun así, debemos destacar este fenómeno, porque desmiente a aquellos sectores reformistas y progresistas que anuncian el ascenso del fascismo como excusa para apoyar a candidatos burgueses como Lula en Brasil.
En relación a la política nacional, lo más importante a destacar es que Trump era uno de los mayores aliados políticos de Milei. Tal es así que tras la derrota de Trump, el riesgo país argentino subió 24 puntos, a contramano de la suba de Wall Street. El gobierno de Trump rescató dos veces al gobierno libertario cuando estaba al borde del desastre, primero en abril de 2025 cuando el gobierno de Milei negoció un préstamo por US$ 20.000 millones y luego con un paquete de asistencia de otros US$ 20.000 millones a través del Departamento del Tesoro anunciado en septiembre/octubre de 2025. La derrota Republicana pone en duda la asistencia a Milei por parte del imperialismo de cara a las elecciones del 2027.

Derrota de Bolsonaro, un duro golpe para Milei
La derrota de Bolsonaro, al igual que la de Trump, significó un duro golpe para el gobierno argentino. Hasta el momento, Milei no realizó ninguna declaración oficial ni emitió un pronunciamiento directo. Apenas se limitó a compartir una frase reflexiva atribuida a Napoleón Bonaparte: "El éxito no está en vencer siempre, sino en no desanimarse nunca". Una expresión que parece ajustarse bastante bien al reguero de derrotas que vienen acumulando sus aliados internacionales. Entre ellos, Viktor Orbán, que perdió las elecciones en Hungría después de 16 años en el poder, y el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, que perdió la mayoría parlamentaria. La única intervención concreta de Milei fue asistir a Bolsonaro en su cobarde huida hacia Estados Unidos.
Si tomamos como referencia la totalidad del padrón electoral habilitado, Lula obtuvo el 34% de los votos en primera vuelta y el 40% en segunda vuelta. Si comparamos estos resultados con las elecciones de 2022, cuando había conseguido el 36% en primera vuelta y el 38% en la segunda, observamos que el crecimiento en el caudal electoral es prácticamente insignificante. Lula mantiene un respaldo que oscila entre el 35% y el 40% de la población. Si hacemos el mismo ejercicio con Milei, tomando sus resultados en las presidenciales de 2023, encontramos que obtuvo el 22% del padrón en primera vuelta y el 40% en segunda. Ambos gobiernos se sostienen sobre una base electoral relativamente reducida. Esto demuestra que la crisis de la democracia burguesa atraviesa a todos los gobiernos capitalistas, independientemente de su signo político.
En Argentina, toda la izquierda reformista salió a festejar el triunfo de Lula, sumándose al coro del peronismo. Incluso antes de las elecciones, Izquierda Socialista había llamado explícitamente a votarlo con el argumento de enfrentar a la "ultraderecha". Se trata de la misma política capituladora que aplicaron en nuestro país cuando llamaron a votar por Massa para frenar a Milei. Este respaldo a un gobierno capitalista y burgués como el de Lula está en plena sintonía con la orientación frentepopulista que estos partidos desarrollan a nivel local, donde actúan como furgón de cola del peronismo y buscan la simpatía de la pequeño-burguesía progresista y del peronismo kirchnerista. (leer más sobre este tema)

Myriam Bregman incluso llegó a festejar el triunfo de Lula en un festival organizado por C5N Voces en un local de La Cámpora. Para un partido que se reivindica marxista y trotskysta, como el PTS de Bregman, apoyar y celebrar el triunfo de un partido burgués constituye una verdadera capitulación política y una renuncia a la independencia de clase. El gobierno capitalista de Lula, al igual que sus antecesores, es responsable de una realidad social en la que, según datos oficiales, más de 49 millones de brasileños viven por debajo de la línea de pobreza. Una cifra que equivale prácticamente a la población total de Argentina.
Lula, al igual que Milei en nuestro país, es el principal garante de las enormes ganancias de los sectores patronales e imperialistas. Su gobierno ya anunció un nuevo plan de ajuste fiscal para fines de este año. El ministro de Finanzas, Darío Durigan, adelantó esta orientación en una entrevista, en la que planteó la posibilidad de impulsar "cambios en la legislación o, si es necesario, en la Constitución para permitir al gobierno buscar formalmente el centro del objetivo fiscal". Durigan es el vocero de las grandes empresas, las multinacionales, los bancos y los grupos económicos brasileños, y promueve una política que, en sus aspectos centrales, no difiere de la que aplica Milei en Argentina. (leer más sobre este tema)
El objetivo del gobierno brasileño es reducir el déficit fiscal del Estado y garantizar los compromisos de pago de la deuda pública. Detrás de esa política están los fondos de inversión y las grandes corporaciones imperialistas, tenedores de bonos de la deuda brasileña, que exigen el cumplimiento de los vencimientos para asegurar sus ganancias. Al igual que en Argentina, el costo de garantizar los negocios del capital recae sobre las espaldas de los trabajadores y el pueblo.

Las elecciones en Brasil, al igual que las de Estados Unidos, constituyen una clara demostración de que no hay ningún ascenso de la "ultraderecha" y el "fascismo", como nos quieren hacer creer las corrientes reformistas de izquierda que repiten como loros las formulaciones de los sectores "progresistas" y burgueses. También se desmorona la caracterización del gobierno de Milei como de "ultraderecha". En realidad se trata de un gobierno democrático burgués profundamente débil, que debido al ascenso de las masas, enfrenta enormes dificultades para imponer su programa.
Un ejemplo de esa debilidad fue la detención del dirigente metrodelegado Claudio Dellecarbonara, quien recuperó la libertad el mismo día de su arresto. Un episodio que expresa los límites que enfrenta el gobierno incluso cuando intenta avanzar contra los dirigentes sindicales y las organizaciones obreras. Difícilmente un gobierno con una relación de fuerzas sólida y un control efectivo de la situación política habría tenido que retroceder con tanta rapidez.
El Corralito paraguayo: cae otro aliado de Milei
El martes pasado, el Banco Central de Paraguay (BCP) anunció el inicio de un procedimiento de disolución de Ueno Bank, luego de determinar que su índice de solvencia había caído debajo de la mitad del mínimo exigido. El colapso desató una crisis política debido a los vínculos que tanto el presidente Santiago Peña como el entonces titular del Banco Central, Carlos Carvallo Spalding, habían mantenido con la entidad y su grupo empresarial. (leer más sobre este tema)
La magnitud de esta estafa y del denominado "corralito" es descomunal para el país vecino: afecta a cerca de 3 millones de personas, prácticamente la mitad de la población paraguaya. Al momento de su intervención, Ueno administraba alrededor de 850 millones de dólares en fondos públicos. Entre ellos se encontraban recursos del Instituto de Previsión Social (IPS), incluidos fondos destinados al pago de jubilaciones, pensiones y otros beneficios sociales.

Tras la intervención del BCP estallaron masivas movilizaciones y protestas en todo Paraguay. El pueblo paraguayo salió a las calles al grito de "¡que se vayan todos, que no quede ni uno solo!", en una escena que recuerda al estallido social argentino de diciembre de 2001, más conocido como el Argentinazo. Las protestas masivas, sumadas a una fractura dentro del Partido Colorado, precipitaron la caída del gobierno en apenas cuatro días. Sin embargo, todo parece indicar que la crisis recién comienza.
Ueno Bank manejaba un esquema de "autopréstamos" mediante el cual otorgaba créditos a empresas vinculadas con su propio dueño, el Grupo Vázquez. Con este sistema circular las empresas tapaban deudas previas y desviaban dinero. A través de este mecanismo circular, las empresas refinanciaban deudas anteriores y desviaban fondos. El ahora expresidente había sido accionista de firmas pertenecientes al Grupo Vázquez, que recibieron millonarias licitaciones públicas durante su mandato. A esto se suma que el propio Estado inyectaba recursos públicos en el banco cuando la entidad ya arrastraba graves problemas de solvencia.
Pero los vínculos de Ueno Bank con la derecha paraguaya no terminaban en Paraguay. El banco fue uno de los principales patrocinadores de la Gala de la Prosperidad Hispana, celebrada en Mar-a-Lago, un exclusivo club privado de Donald Trump. El evento promovía supuestamente la educación financiera, la libertad económica y las políticas de desarrollo empresarial para las familias hispanas en Estados Unidos.

Entre sus organizadores se encontraba Javier Negre, propietario de La Derecha Diario. También participó Fernando Cerimedo, fundador de este medio digital. Este oscuro personaje coordinaba campañas de comunicación digital para líderes de derecha en América Latina utilizando granjas de bots y redes de desinformación. Actualmente se encuentra encarcelado en Bolivia, involucrado en distintas causas judiciales, entre ellas una vinculada con el intento de femicidio de su expareja, Nadia Beller.
La gala contó además con la presencia de Eduardo Bolsonaro. Por su parte, Javier Milei fue el invitado de honor y recibió una distinción, aunque no asistió presencialmente y participó mediante un mensaje de video.
Peña representaba un importante respaldo político y simbólico para la Casa Rosada. Fue uno de los mandatarios que participó de la asunción de Milei y el primer presidente extranjero en visitarlo oficialmente durante su mandato, en 2023. Su caída representa otro golpe para el entramado internacional de alianzas del gobierno argentino. Milei se va quedando cada vez más solo y acorralado. Es por esto que en Argentina necesitamos más que nunca, levantar la consigna que recorre las calles de Paraguay: ¡Qué se vayan todos!

Estamos frente a una oportunidad histórica para construir una nueva dirección revolucionaria
Estas condiciones abren una posibilidad histórica para construir una dirección política independiente de la burguesía, con arraigo en la clase obrera y en todos los sectores oprimidos del mundo.
La caída de estos líderes "outsiders", presentados falsamente como representantes de una supuesta "ultraderecha" en ascenso, constituye un duro golpe para Milei y anticipa su caída. Pero, fundamentalmente, representa un golpe para la burguesía mundial y el imperialismo que encuentran cada vez mayores dificultades para sostener la estabilidad de sus regímenes políticos y reconstruir la legitimidad de la democracia burguesa.
Estamos asistiendo a una crisis capitalista de dimensiones históricas. Las movilizaciones que sacuden Europa y las derrotas electorales de Trump y Bolsonaro son distintas expresiones de esa misma crisis. El sistema atraviesa una profunda descomposición y el ascenso de las masas a escala internacional dificulta cada vez más la posibilidad de que los gobiernos reaccionarios se sostengan en el tiempo. Al mismo tiempo, la burguesía mundial encuentra crecientes obstáculos para imponer condiciones de explotación relativamente estables y garantizar sus niveles de rentabilidad.
Argentina no es ajena a esta crisis internacional. Por el contrario, el gobierno de Milei expresa algunas de sus contradicciones más profundas y constituye el germen de una de las mayores crisis políticas de nuestra historia reciente.
Sin embargo, en Argentina la lucha superestructural está estancada. Las convocatorias de la izquierda reformista y del peronismo no logran arrastrar a amplios sectores de la población a las calles. Por el contrario, repelen a las masas.

Las imágenes de Kicillof abrazado por estudiantes, por ejemplo, generan indignación y rechazo entre sectores de trabajadores y docentes que padecen las consecuencias del ajuste educativo y los salarios de pobreza. Se trata del mismo gobernador que administra ese ajuste en la provincia de Buenos Aires. Las movilizaciones estudiantiles fueron decayendo a medida que fue creciendo la convocatoria y las "aparateadas" por parte de los partidos de la izquierda reformista del FIT-U y del peronismo. Si comparamos las últimas movilizaciones universitarias con las primeras marchas de abril y octubre de 2024, notamos que cada vez duran menos en el tiempo y encuentran cada vez más dificultades para extenderse de una provincia a otra.
Pero no debemos confundir esta situación con una ausencia de lucha ni con una falta de disposición de las masas para enfrentar al gobierno. Durante este año vimos importantes movilizaciones y huelgas de sectores autoconvocados en distintas provincias, muchas de ellas con resultados victoriosos. La burocracia sindical, al igual que el peronismo y la izquierda reformista, funciona como una verdadera mordaza para los trabajadores y el pueblo, intentando canalizar todo el descontento hacia las elecciones del 2027. Las masas rechazan a estas direcciones, pero la bronca que crece por debajo es real y se profundiza día a día.

Los trabajadores y el pueblo argentino empiezan a mirar con simpatía lo que sucede en Europa. La vanguardia estudiantil que protagoniza las movilizaciones europeas constituye un verdadero estímulo para los estudiantes y jóvenes argentinos. No es casual que el vicerrector de la UBA y dirigente radical, Emiliano Yacobitti, manifieste su preocupación por la falta de respuestas del gobierno y su negativa a aplicar la Ley de Financiamiento Universitario. Lo que verdaderamente preocupa a estas direcciones es la posibilidad de un efecto contagio: que la juventud rompa con los límites que intentan imponerle sus conducciones traidoras, desborde a esas direcciones y termine poniendo en jaque al gobierno.
Derrotar a estas direcciones traidoras es la tarea fundamental para los trabajadores y el pueblo argentino. Son ellas, con su política de contención, sus acuerdos y su orientación electoralista, las que contribuyen a que el gobierno de Milei pueda mantenerse en pie a pesar de su creciente debilidad.
Para cumplir con esta tarea necesitamos construir una alternativa política revolucionaria, independiente del peronismo, de la burocracia sindical y de la izquierda reformista del FIT-U y sus satélites. Por eso te invitamos a ser parte de nuestro partido, el Nuevo PST.
¡Hagamos como en Europa!
¡Fuera Milei!
¡Que se vayan todos! ¡Por un nuevo Argentinazo!
¡Que gobiernen los trabajadores y el pueblo en todo el mundo!






