Editorial Nº80 - 22 de junio del 2026

23.06.2026

Con Milei crece la pobreza, el hambre y la concentración de la riqueza. La clase media se derrumba.

Editorial Nº80 - 22 de junio del 2026

Por: nuevo PST


Con el plan del gobierno aumenta la pobreza y sube la concentración de la riqueza

Como hemos mencionado en editoriales anteriores, el gobierno de Milei avanza en la consolidación de un nuevo "régimen de acumulación capitalista", basado fundamentalmente en los negocios de los hidrocarburos, la minería, el agro y los servicios. Al mismo tiempo, busca contener la inflación mediante una profunda recesión económica, una receta que vienen aplicando todos los gobiernos capitalistas del mundo. Este plan está íntimamente ligado a una destrucción parcial de las "fuerzas productivas", es decir, al deterioro y desmantelamiento de amplios sectores de la industria.

Una de las expresiones más claras de este proceso puede observarse en el mercado de fusiones y adquisiciones. Según un informe de la consultora Moiguer, entre 2013 y 2015 se registraron 240 fusiones de empresas en Argentina, mientras que entre el 2023 y el 2025 la cifra trepó a 700. Detrás de estos movimientos aparecen dos tendencias predominantes: por un lado, multinacionales que abandonan la gestión directa de sus negocios en el país y transfieren sus operaciones a grupos locales; por otro, grandes empresas que absorben firmas más pequeñas o compañías en declive que han perdido competitividad y participación en el mercado.

Empresas emblemáticas como Carrefour, Telefónica o Makro, presentes en Argentina desde hace décadas, atraviesan procesos de reestructuración que ponen en cuestión sus perspectivas de largo plazo, evaluando si el modelo de escala local sigue siendo viable frente a la caída del poder adquisitivo.

La dificultad que tienen estas empresas para operar en la Argentina radica en la imposibilidad de sostener niveles de rentabilidad aceptables en sectores vinculados al consumo masivo y a ramas tradicionales de la industria. En un contexto de apertura importadora y atraso cambiario, muchas de estas actividades pierden competitividad frente a los productos extranjeros y quedan expuestas a un proceso de desplazamiento o desaparición.

Esto ha profundizado aún más la concentración de la riqueza. Según el World Inequality Database (WID) el 10% más rico de la población argentina concentra el 59% de la riqueza total del país. Dentro de este grupo, el 1% más rico acapara el 25% del total. Mientras que el 50% de la población con menos recursos apenas acumula el 4% de la riqueza patrimonial nacional.

Con el plan económico del gobierno solo se benefician al sector financiero, la energía, la minería, el agro, los servicios profesionales y el mercado inmobiliario, pero estos sectores emplean, en el mejor de los casos, entre un 9 o un 10% de la población. En cambio, el resto de los sectores de la economía, la construcción, la industria pyme y el comercio, son los sectores que mayor mano de obra emplean y son los más perjudicados.

Los resultados de este plan económico están a la vista: según un relevamiento del monitor de Fundar, desde noviembre de 2023 —el mes previo a la asunción de Milei— hasta marzo del 2026, se perdieron 26.448 empresas en todo el país, representando una baja del 5,2% sobre el total. Según esta organización ya van 18 meses consecutivos de caída mensual de este indicador.

Para el pueblo y los trabajadores argentinos este plan es una verdadera catástrofe. Desde el inicio del gobierno de Milei se han perdido unos 300.000 puestos de trabajo registrados: 196.700 en el sector privado, 80.900 en el sector público y 22.000 en casas particulares.

El gobierno de Milei no hace más que profundizar aceleradamente una crisis que se proyecta desde el 2015, pasando por el final del mandato de Cristina, luego por el de Macri, Alberto y Massa. El modelo de acumulación "cordillerano" tampoco es una novedad de este gobierno, el desarrollo a gran escala de Vaca Muerta, por ejemplo, se remonta hacia el 2013, tras el nefasto y entreguista acuerdo del gobierno kirchnerista entre YPF y la estadounidense Chevron. El oficialismo solo vino a terminar el trabajo iniciado por los anteriores gobiernos capitalistas, aumentando la concentración de la riqueza en unos pocos grupos económicos a costa de hundir al pueblo y los trabajadores argentinos en la más absoluta miseria.


Concentración de la riqueza: las 6 familias que dominan la Argentina

Estos grupos económicos son la cabeza del 1% que concentra la mayor parte de la riqueza de nuestro país. A su vez están fuertemente asociados con el imperialismo estadounidense y europeo, colocan su dinero en paraísos fiscales, fugan dinero y estafan al pueblo argentino en complicidad con todos los gobiernos capitalistas.

1- Familia Rocca (Grupo Techint): Lideran el conglomerado siderúrgico y energético global. Tienen un rol central en la infraestructura de hidrocarburos, controlando empresas como Tenaris y Ternium, con sede en Luxemburgo, locación que le permite evitar impuestos sobre dividendos. Desde allí controla cerca de cien empresas, operando en 40 países, con un total de 89.000 empleados. De ese total sólo cuatro empresas relevantes están radicadas en la Argentina, representando un tercio del total de los puestos de trabajo del holding. Más del 80% del valor agregado y más del 90% de las utilidades de las distintas empresas (que suman en total entre 30 y 35.000 millones de dólares) corresponden a firmas con participación extranjera. La fortuna de la familia Rocca, liderada por Paolo Rocca, está valuada en aproximadamente US$ 7.300 millones.

2- Familia Galperin (Grupo Mercado Libre): Liderada por Marcos Galperin, fundador de Mercado Libre y Mercado Pago, con un patrimonio que ronda los $7.200 millones de dólares. Mercado libre (NASDAQ: MELI) posee activos totales valorados en aproximadamente $46.930 millones de dólares. Está asociado al capital imperialista con socios inversores como Baillie Gifford and Company, Blackrock Inc., Morgan Stanley y JPMORGAN CHASE & CO.

3- Familia Sigman-Gold (Grupo Insud): Hugo Sigman y Silvia Gold son los fundadores del Grupo Insud, con operaciones globales en farmacéutica, agronegocios, información y cultura, y energía renovable. Su actividad principal es la industria farmacéutica, seguida por la actividad agroforestal. Tiene presencia en más de 40 países y está asociado al capital europeo. Poseen un patrimonio de 6.300 millones de dólares.

4- Familia Bulgheroni (Grupo Pan American Energy): Alejandro Bulgheroni lidera Pan American Energy Group, la principal compañía petrolera privada del país, con activos clave en la cuenca de Vaca Muerta. La empresa está presente tanto en el segmento Upstream de producción de hidrocarburos como en el Downstream con la refinación y comercialización de combustibles a través de Axion Energy con la refinería Campana y unas 600 estaciones de servicio. La fortuna de la familia Bulgheroni, liderada por Alejandro Bulgheroni, se estima en $5.100 millones de dólares. está asociada al imperialismo inglés por la fusión de PAE con British Petroleum.

5- Familia Eurnekian (Grupo Eurnekian): Liderada por Eduardo Eurnekian, controla Corporación América, holding que controlan la concesión de más de 50 aeropuertos a nivel global (Aeropuertos Argentina) y negocios en energía, petróleo, agroindustria y viñedos. Está asociado a capitales europeos, estadounidenses y de medio oriente. La fortuna de la familia Eurnekian está estimada en 4.800 millones de dólares.

6- Familia Pérez Companc (Grupo Perez Companc): Una de las dinastías empresariales históricas del país, con inversiones diversificadas que van desde el sector agroalimentario (Molinos Río de la Plata) hasta la energía y las telecomunicaciones. Se encuentra actualmente controlado por los hermanos Luis, Rosario y Pilar Pérez Companc. Está asociada al imperialismo norteamericano. El patrimonio de la familia Pérez Companc está valuado en U$S 4.200 millones.


Crisis de la clase media

El presidente Milei se vanagloria permanentemente de haber reducido la pobreza, apoyándose en los datos "dibujados" del INDEC. Sin embargo, la realidad cotidiana de millones de hogares argentinos desmiente este relato. Familias endeudadas para llegar a fin de mes, dificultades para acceder a los alimentos básicos, atraso en el pago de alquileres y una creciente precarización de las condiciones de vida muestran que, más allá de las estadísticas oficiales, amplios sectores de la población continúan empobreciéndose.

Uno de los indicadores más claros de esta situación es el deterioro de la clase media. Este sector que históricamente fue uno de los rasgos distintivos de la estructura social argentina, hoy se ve golpeada por las consecuencias de las políticas de ajuste del gobierno.

En Argentina, una familia tipo de cuatro integrantes necesita ingresos de entre 2 y 6,5 millones de pesos mensuales para ser considerada de clase media, es decir, entre dos y cinco canastas básicas. Tomando este criterio, un informe de la Fundación Pensar señala que apenas el 43% de los hogares pertenece a este estrato social, mientras que el 52% integra la clase baja y solo el 5% puede ser considerado de clase alta.

El mismo informe revela que seis de cada diez argentinos de clase media enfrentan dificultades económicas. El 63% de las familias debió resignar gastos habituales y el recurso de las segundas marcas se convirtió en una estrategia cada vez más extendida. Estos datos contrastan fuertemente con el panorama que sugieren las cifras oficiales de pobreza e indigencia difundidas por el gobierno.

Los síntomas de esta crisis pueden observarse en múltiples dimensiones.

  1. Cierre de comercios
    La caída del consumo y la recesión económica están provocando el cierre de miles de pequeños y medianos comercios en todo el país. En la ciudad de La Plata, por ejemplo, según datos municipales, cerraron alrededor de 1.000 de los 10.000 comercios habilitados. A su vez, la Federación Empresaria de La Plata (FELP) informó que entre marzo y abril de 2026 la cantidad de locales inactivos se duplicó respecto del mismo período del año anterior.
    El caso de Careva Calzados, un comercio histórico de la ciudad que recientemente cerró sus puertas, sintetiza la gravedad de la situación. Su propietario afirmó: "Ni en pandemia nos había pasado algo así".
    La situación se repite en otros centros urbanos. En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, la Cámara Argentina de Comercio (CAC) registró un aumento interanual del 30% en la cantidad de locales vacíos durante el bimestre marzo-abril. Noticias similares aparecen en ciudades como Comodoro Rivadavia, Tucumán, Tandil, Mar del Plata, Paraná o Jujuy, reflejando que se trata de un fenómeno nacional y no de casos aislados.
    En Córdoba, el director general del Centro de Almaceneros, Germán Romero, advirtió que los negocios que hoy cierran sus puertas ya no son emprendimientos recientes, sino comercios con siete, diez, veinte o incluso treinta años de trayectoria.

  2. Endeudamiento
    Otro rasgo característico de la crisis de la clase media es el crecimiento acelerado del endeudamiento de los hogares.
    Según datos del Centro de Almaceneros de Córdoba, el 87,5% de las familias recurrió a algún mecanismo de financiamiento para adquirir alimentos. Las formas más habituales son las tarjetas de crédito, los préstamos personales y la compra fiada en comercios de cercanía. El mismo relevamiento indica que el 21,4% de los hogares necesitó asistencia económica o ayuda alimentaria durante el último mes para cubrir necesidades básicas.
    En la misma dirección, un informe del Banco Provincia señala que la morosidad de los hogares alcanza al 12,8%, lo que implica que más de 1,4 millones de personas se encuentran en situación de riesgo crediticio medio o alto. Asimismo, más del 90% de los hogares recurre a alguna forma de financiamiento para poder llegar a fin de mes.
    La situación es especialmente grave entre los jóvenes. Según el informe, la morosidad entre personas de 18 a 21 años se duplicó en el último año, evidenciando que muchos comienzan a endeudarse incluso antes de acceder a su primer empleo formal.
    El fenómeno también alcanza a los jubilados. Actualmente, el 44,13% posee deudas activas, lo que representa a más de 3,9 millones de personas en todo el país. Durante el primer semestre de 2026 creció significativamente la cantidad de familias que recurrieron a préstamos bancarios, tarjetas de crédito, billeteras virtuales o prestamistas informales para acceder a bienes y servicios esenciales.

  3. El problema de la vivienda
    La vivienda constituye otro ámbito donde se manifiesta el deterioro de los sectores medios. El acceso a una casa propia resulta cada vez más difícil, mientras que el alquiler se transforma en la única alternativa para una porción creciente de la población.
    Este proceso de "inquilinización" se expresa en que más del 20% de los hogares argentinos alquila la vivienda que habita. Desde 2010, la cantidad de hogares inquilinos aumentó un 70,4%, muy por encima del aumento total de hogares registrados en el mismo período.
    Sin embargo, el problema no radica únicamente en el aumento de los inquilinos, sino también en el deterioro de las condiciones de acceso a la vivienda. Desde fines de 2023, los alquileres crecieron por encima de la inflación y de los salarios. Como resultado, el peso del alquiler sobre los ingresos familiares supera ya el 50% del salario promedio, dificultando incluso a trabajadores formales sostener una vivienda.
    En términos acumulados, durante los primeros dos años de gestión de Javier Milei, la inflación medida por el IPC acumuló una suba del 234,3%, entre el cuarto trimestre de 2023 y el mismo período de 2025. Sin embargo, el aumento de los alquileres publicados fue todavía mayor y rondó el 300% en ese mismo lapso, profundizando la brecha entre ingresos y costo habitacional.
    Por otro lado, el sueño de la casa propia, se ve cada vez más lejano para la clase media. Esto se ve reflejado en la caída del crédito hipotecario: en abril se registraron 609 escrituras con financiamiento, lo que significó una caída del 48,9% respecto del mismo mes del año pasado.

Sectores crecientes de la clase media se ven obligados a multiplicar sus fuentes de ingresos, acumulando dos o incluso tres trabajos para sostener su nivel de vida. Esta situación impacta especialmente sobre las mujeres, que además de incorporarse a múltiples actividades remuneradas continúan cargando con la mayor parte de las tareas de cuidado y reproducción del hogar. Es en este contexto se dio un boom de OnlyFans, una estrategia desesperada para complementar ingresos en medio del deterioro económico.

Según distintas estimaciones, Argentina se encuentra entre los países de mayor crecimiento de esta plataforma en América Latina. Se cree, según estimaciones, que esta empresa proxeneta, promotora de la pornografía y la prostitución virtual, tiene entre 4 y 6 millones de usuarios registrados en el país, y que el tráfico argentino representa el 3,2% del movimiento mundial. Las búsquedas relacionadas con "crear cuenta en OnlyFans" crecieron un 40% en los últimos dos años.


La pobreza infantil y la crisis alimentaria

La expresión más dramática del plan económico del gobierno se observa en la situación de la infancia. En Argentina, más de la mitad de los niños y adolescentes son pobres. Según un informe de la Universidad Católica Argentina (UCA), la pobreza infantil alcanzó el 53,6% en 2025, mientras que la indigencia llegó al 10,7%. A su vez, el 65% de los menores de edad no logra satisfacer sus necesidades alimentarias sin algún tipo de asistencia externa a sus familias.

Los datos sobre inseguridad alimentaria son igualmente alarmantes. En el marco del Día Mundial del Hambre, los Bancos de Alimentos informaron que entre 10 y 15 millones de personas atraviesan situaciones de inseguridad alimentaria moderada o severa. Entre ellas, los más afectados son los niños. Esta realidad resulta aún más escandalosa si se tiene en cuenta que Argentina produce anualmente alimentos suficientes para alimentar a 650 millones de personas, es decir, alrededor de catorce veces su población actual (*).

La crisis alimentaria no es producto únicamente de la falta de empleo, sino también del deterioro constante de los ingresos. Cada vez más hogares recurren a préstamos, tarjetas de crédito, compras fiadas o mecanismos de financiamiento informal para cubrir gastos corrientes. Como consecuencia, una porción creciente de los ingresos familiares se destina al pago de deudas y cuotas, reduciendo los recursos disponibles para la compra de alimentos.

Cientos de personas pidiendo comida en Chaco
Cientos de personas pidiendo comida en Chaco

Esta situación se refleja crudamente en los barrios del conurbano bonaerense. Un relevamiento del Instituto de Investigación Social, Económica y Política Ciudadana (ISEPCI) reveló que ocho de cada diez familias dejaron de consumir alimentos esenciales. El 77% de los hogares encuestados reconoció haberse privado de consumir lácteos, carnes, frutas, verduras, cereales o legumbres por falta de dinero. Asimismo, el 66% afirmó haber eliminado al menos una comida diaria por razones económicas, mientras que el 86% señaló atravesar una situación de estrés económico permanente para llegar a fin de mes.

La inseguridad alimentaria ya no afecta exclusivamente a quienes se encuentran fuera del mercado laboral. Cada vez más trabajadores registrados, jubilados y familias con ingresos estables tienen dificultades para cubrir sus necesidades básicas. Los comedores y merenderos, desbordados por la creciente demanda, son una muestra elocuente de esta situación. Allí, junto a los desocupados y los trabajadores precarios, aparecen cada vez más familias de clase media empujadas a buscar un plato de comida para poder subsistir.

Esta escena se repite de norte a sur del país, las ollas populares se multiplican para contener el avance de la pobreza y la malnutrición. Y es que, aún con la inflación mostrando una desaceleración respecto de años anteriores, los ingresos continúan perdiendo terreno frente al costo de vida, profundizando el deterioro de las condiciones de alimentación de millones de personas.

(*) Según el Centro de Estudios sobre Políticas y Economía de la Alimentación (CEPEA). Este dato proviene de traducir la producción anual agroalimentaria en kilocalorías.

organización social repartiendo comida en Plaza de Mayo
organización social repartiendo comida en Plaza de Mayo

No hay que esperar a las elecciones, necesitamos un nuevo Argentinazo

Este panorama desolador que acabamos de describir se parece cada vez más a la crisis del 2001. A pesar de que el creciente descontento social todavía no se exprese en una gran movilización nacional, la posibilidad está abierta y es cada vez mayor. Hay muchas señales que van en ese sentido, como las movilizaciones de estatales y docentes autoconvocados en las provincias o la lucha contra las mineras. Son luchas parciales, pero van contra el gobierno e incluso, en el caso de las multinacionales mineras, contra el imperialismo.

Asimismo, son luchas que van en contra de las direcciones traidoras de la izquierda reformista y la burocracia sindical. Esto es un gran impulso para el desarrollo de la democracia obrera y la formación de nuevas direcciones, libres de los vicios burocráticos y sectarios, que debemos apoyar con todas nuestras fuerzas.

Argentinazo, año 2001
Argentinazo, año 2001

Frente al profundo deterioro de las condiciones sociales y el creciente descontento social, toda la oposición ha decidido volcarse de lleno a las elecciones, adelantando la campaña electoral un año y medio. Han pactado un acuerdo nacional para evitar la caída del gobierno y sostenerlo hasta las elecciones del 2027, algo que ya venimos denunciando en nuestras editoriales.

La izquierda reformista del FITu y sus satélites está completamente abocada al armado electoral. Toda la política gira alrededor de las elecciones, es por eso que lanzaron la consigna de conformar "comités junto a Myriam Bregman" (leer más), una política "por arriba", en paralelo y en desmedro de la movilización popular.

Cuando se presenta un conflicto importante y las masas están movilizadas hacen todo lo posible por apaciguar la lucha y canalizar el conflicto por la vía parlamentaria. Así ocurrió recientemente en la Audiencia Pública por la reforma a la Ley de Glaciares donde Nicolás del Caño denunció en la sala que "hay más de 100.000 inscriptos y no va a poder hablar el 99,5%", como si la lucha pasara por poner a debatir 100.000 personas, días o meses, en el parlamento. Esto no es un error político, es un esfuerzo consciente por frenar el proceso revolucionario.

El peronismo, por su parte, cada vez se hunde más y no da señales de reconstrucción. Este partido burgués es el más grande responsable del crecimiento de la pobreza y el hambre en las últimas décadas. La llegada al gobierno del hambreador de Milei fue consecuencia directa del fracaso de los gobiernos peronistas.

Completamente fragmentado se divide principalmente en dos sectores. Por un lado está el que se enfila detrás de la figura de Axel Kicillof, aliado a lo más podrido de la burocracia sindical y responsable directo de aplicar en la provincia de Buenos Aires las mismas políticas de ajuste que el gobierno a nivel nacional.

Luego está el sector que, con Máximo Kirchner y La Cámpora a la cabeza, levanta la bandera de "Cristina libre" a cada lugar que va, como lo vimos en el acto del 24 de marzo o en el acto "banderazo" en Parque Lezama. Se trata de una consigna vacía que produce el rechazo de las masas que, acertadamente, ven con buenos ojos el encarcelamiento de la corrupta ex presidenta. 

banderazo por Cristina Kirchner en Parque Lezama
banderazo por Cristina Kirchner en Parque Lezama

Nosotros por el contrario estamos a favor de impulsar la movilización de las masas por encima del parlamentarismo y las construcciones "paralelas", llamamos a no confiar en ninguna salida electoral. Llamamos a rechazar la política de todos los sectores burgueses incluido el peronismo. Ninguna libertad para Cristina, por el contrario queremos la cárcel común de todos los políticos corruptos como Adorni o Milei.

Todos los días vemos cómo el gobierno se derrumba, ni siquiera puede capitalizar la profunda crisis de la oposición, principalmente del peronismo. Sin embargo, este gobierno raquítico, no va a caer por su propio peso. Para acabar con Milei y terminar con el hambre y la miseria tenemos que salir a las calles ahora. Hay que unificar todas las luchas parciales en una gran huelga general que tire por los aires al gobierno. Las condiciones para un estallido ya se pasan de maduras, necesitamos un nuevo Argentinazo.

¡Basta de gobiernos peronistas, de radicales y del PRO! ¡Basta de kirchneristas y de Libertarios! ¡Basta de izquierda electorera y de burocracia sindical traidora! Las elecciones no van a terminar con el hambre, ningún partido opositor tiene un plan que se diferencie sustancialmente del de Milei, todos gobiernan para ese 1% más rico del país. El pueblo y los trabajadores argentinos sólo pueden salir del hambre y la miseria si toman el gobierno por sus propias manos e instauran un gobierno obrero y popular.

  • ¡Basta de hambre y desocupación!
  • ¡Fuera Milei, fuera gobernadores, abajo el Parlamento! ¡Que se vayan todos!
  • ¡Por un nuevo Argentinazo!
  • ¡Por un gobierno obrero y popular!

Para llevar adelante esta tarea te invitamos a ser parte de nuestro partido: el Nuevo PST.



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