Kicillof y el maquillaje progresista de un aparato político en crisis

19.05.2026

Por el Nvo PST

El peronismo en cabeza de Axel Kicillof gobernador de la Pcia de Bs. As., lanzó una agenda de género y diversidad en el espacio "Mujeres y Diversidades" dentro de su armado político Movimiento Derecho al Futuro. El acto se realizó en Ensenada buscando mostrarse como una renovación progresista y popular en medio de una profunda crisis social, económica y política que golpea a millones de trabajadores, jóvenes y mujeres en la provincia de Buenos Aires.

Sin embargo, detrás del discurso "inclusivo" y de los slogans sobre derechos, Kicillof se apoya en los mismos sectores responsables históricos de la precarización, la pobreza estructural y la degradación política del conurbano bonaerense. Forman parte de ese espacio la burocracia sindical y personajes nefastos como Fernando Espinoza y los distintos barones del conurbano que durante décadas gobernaron mediante aparatos clientelares, punteros y negociados.

El cinismo político resulta evidente cuando quienes hablan en nombre de los derechos de las mujeres respaldaron frente a graves denuncias por abuso contra Espinoza; respaldaron a Capitanich y su clan los Sena con la desaparición y femicidio de Cecilia Strzyzowski; y protegieron políticamente a Insaurralde que como integrante central del gobierno bonaerense se paseaba en un yate de lujo, figura clave del aparato político del conurbano y los negociados del juego y corrupción, o el asesinato de las adolescentes del triple femicidio en Florencio Varela que puso en evidencia que el conurbano maneja negocios de Trata, droga y corrupcion .

Durante años, el poder político bonaerense convivió con estructuras vinculadas a negociados del juego, corrupción estatal, redes de trata, narcotráfico y violencia social que golpean especialmente a las mujeres, jóvenes y el pueblo trabajador. Mientras se multiplican los discursos oficiales sobre diversidad y derechos, siguen creciendo los feminicidios, las desapariciones, la impunidad y el control territorial de bandas asociadas a sectores del poder político, policial y económico.

La contradicción burda es total. Kicillof intenta presentarse como una alternativa "progresista" frente al gobierno capitalista de Javier Milei, pero mantiene alianzas con sectores profundamente cuestionados por corrupción, violencia institucional y prácticas feudales.

Tenemos que desenmascarar que en forma oportunista hablan de la defensa de los derechos de las mujeres y diversidades, para encubrir un régimen político asociado al ajuste, los negociados y la descomposición social donde avanza el narcotráfico, la trata y la violencia contra las mujeres, los discursos se contradicen con la realidad cotidiana.

La crisis del peronismo bonaerense no se resolverá con nuevos sellos, actos o discursos identitarios. La realidad muestra un régimen político agotado, sostenido por intendentes eternizados, estructuras clientelares y sectores que hace años gobiernan sin transformar las condiciones de vida de las mayorías populares.

La crisis del peronismo y la disputa por el poder

La escena ocurrida en el Teatro Coliseo Podestá de La Plata durante la apertura de un curso de formación política el Peronismo de Kicilof expuso con crudeza la crisis interna que atraviesa el peronismo. Mientras que el gobernador capitalista de la Pcia de Bs. As. Axel Kicillof comenzaba su discurso, una militante reclamó públicamente que se pronunciara por la libertad de la presidiaria por corrupción Cristina Fernández de Kirchner. Kicillof evitó responder y apenas asintió con la cabeza, inmediatamente, otro sector del auditorio respondió con el canto "Axel presidente".

El episodio condensó en pocos segundos una disputa política de fondo: la crisis de liderazgo, orientación y perspectiva dentro del peronismo. Lo que antes aparecía contenido bajo el mando político de Cristina Kirchner hoy emerge como una pelea abierta entre distintos sectores del aparato peronista que buscan posicionarse de cara a 2027.

La tensión expresa el agotamiento de un ciclo político. El kirchnerismo, que durante años monopolizó la conducción del peronismo, atraviesa un fuerte desgaste producto de sucesivas derrotas electorales, crisis económicas, corrupción estructural y pérdida de apoyo popular. La llegada del gobierno capitalista de Javier Milei fue consecuencia de la descomposición del propio peronismo, incapaz de responder a la inflación, la precarización laboral y el deterioro de las condiciones de vida de millones de trabajadores y jóvenes.

En ese marco, Kicillof intenta construir su propia proyección de gobierno intentando diferenciarse de la burguesa presidiaria Cristina Kirchner, aunque sin romper abiertamente con ella. La ambigüedad del gobernador refleja las contradicciones del peronismo bonaerense: necesita todavía del aparato político, electoral y simbólico del kirchnerismo, pero al mismo tiempo busca presentarse como una renovación frente a un liderazgo desgastado.

Pero la crisis no afecta solamente al peronismo. Las masas empiezan a sacar conclusiones más profundas sobre el conjunto del régimen político. Cada vez más sectores rompen con los partidos burgueses Peronismo, La Libertad Avaza Milei y todo color político burgués tienen como única salida lo electoral o parlamentario acompañado por la burocracia sindical, asimismo todos los partidos socialdemócratas como el FITU y colaterales seguidoras del peronismo, que se meten en la interna del peronismo, sosteniendo la "libertad de Cristina" después de ir a tomar el té en San José 1.111, cubierto por medios de burgueses de comunicación.

La crisis interna del Peronismo expresa una disputa material por el control de las cajas del Estado y el aparato partidario. Sectores ligados al kirchnerismo duro buscan sostener el liderazgo de Cristina como factor de cohesión, mientras otros grupos impulsan la figura de Kicillof como posible recambio electoral para reconstruir el peronismo después del fracaso del gobierno de Alberto Fernández y Sergio Massa.

Sin embargo, más allá de las disputas de nombres, el peronismo enfrenta un problema más profundo: la ruptura con amplios sectores populares. Mientras las conducciones discuten posicionamientos electorales y liderazgos futuros, millones de trabajadores enfrentan salarios destruidos, desocupación, precarización y pobreza creciente. La juventud, especialmente en los barrios populares, vive una situación marcada por la falta de perspectivas, el avance del narcotráfico y la violencia social.

La escena de La Plata mostró algo más que una incomodidad circunstancial. Expuso la fractura política de un movimiento que durante décadas gobernó la provincia de Buenos Aires y que hoy aparece atravesado por disputas internas, crisis de liderazgo y un profundo desgaste politico y crisis estructural.

Organizar la rebelión popular contra el sistema capitalista

La profunda crisis social, económica y política que atraviesa la Argentina y al mundo expresa el agotamiento de todo un régimen sostenido durante décadas por los partidos patronales, la burocracia sindical y los distintos sectores que administran el sistema capitalista. Cada vez más amplios sectores de trabajadores, jóvenes y mujeres comienzan a romper políticamente con esas estructuras patronales que solo dejaron pobreza, precarización, corrupción y desigualdad social .

Las masas empiezan a sacar conclusiones de fondo. Los partidos burgueses, tanto el gobierno capitalista de Milei, como los gobiernos capitalistas peronistas, gobernaron para los grandes empresarios, el capital financiero y los intereses del poder económico. Mientras millones de personas viven en la miseria, una minoría concentra riquezas obscenas a costa del hambre del pueblo trabajador. La burocracia sindical, integrada al Estado y a las patronales, actuó durante años como un freno a la organización independiente de los trabajadores, entregando conquistas históricas y sosteniendo los planes de ajuste.

El proceso revolucionario que impulsamos las mujeres y diversidad no son propia de los gobiernos capitalistas sino propias de la organización de las mujeres, es por todos los gobiernos capitalistas y sus instituciones burguesas, con el peronismo intentó captar a través de los ministerios y secretarías a todas las direcciones de mujeres, para sacarnos de la calle e intentar frenar el proceso de ascenso que arrasó al país y al mundo.

La situación de las mujeres refleja con brutalidad la descomposición del capitalismo, que se de la mano de La prostitución no representa una "elección libre" nadie es libre dentro del sistema capitalista. Constituye una de las formas más extremas de explotación y esclavitud del siglo XXI, sostenida por redes de trata, narcotráfico y complicidades políticas y judiciales.

El negocio de la trata de personas y la explotación sexual mueve millones mientras miles de mujeres y niñas son empujadas a situaciones de violencia, sometimiento terminando en la accion mas violenta que es el feminicidio. Detrás de ese sistema aparecen las mafias del narcotráfico, sectores de las fuerzas represivas y estructuras políticas corruptas que garantizan impunidad. El capitalismo convierte los cuerpos de las mujeres en mercancía y transforma la desesperación social en un negocio multimillonario.

Por eso, la lucha de las mujeres no puede separarse de la lucha contra el propio sistema capitalista y los gobiernos capitalistas que los sostienen. La verdadera emancipación no vendrá de discursos vacíos ni de políticas cosméticas impulsadas por gobiernos que sostienen el mismo orden de explotación.

La única salida es solo la organización independiente de los gobiernos capitalistas y sus instituciones en conjunto de la clase obrera y el pueblo, para derrotar el sistema capitalista de opresión y explotación por eso te invitamos a sumarte al Nvo. PST Argentina y la Marx Internacional.


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